Un masaje... ¿a cuatro manos?

Sus efectos son altamente relajantes y rejuvenecedores

Ahora que cada vez más personas se apuntan a la cultura del bienestar y los masajes se convierten en un útil aliado para combatir el estrés y los dolores musculares, surgen nuevas técnicas para hacer, aún más, las delicias de los clientes. Un sencillo ejemplo de lo más tentador: ¿se imagina cuatro manos ejerciendo un reconfortante masaje sobre su cuerpo? Esa es la esencia de un tratamiento que se ha puesto de moda en algunos centros de belleza y bienestar, realizado por dos personas y que se convierten en un auténtico placer para quien lo recibe.

Un ejemplo de este masaje a cuetro manos es el Diacqua Masaje (una de las especialidades del centro madrileño Diacqua, c/ Conde de Aranda, 14), en el que se combinan técnicas de la medicina hindú (ayurvédicas) -pues está inspirado en el masaje "Abhyanga",- técnicas de masajes orientales, de relajación, musicoterapia y aromaterapia.

¿El resultado? No hay duda de que tiene efectos altamente relajantes y rejuvenecedores. Y es que, imagine por un momento una cabina aromatizada mediante vaporización de sándalo, iluminada tenuemente en azul, y decorada con pétalos de rosa. Eso sólo es el previo, pues después las masajistas preparan el aceite de sésamo templado, rico en ácidos grasos, zinc y vitamina E (empleado en la medicina hindú), que revitaliza, hidrata, nutre, tranquiliza y fortalece el sistema nervioso.

Tras invitar al cliente a tumbarse en la camilla, las dos profesionales dan inicio al masaje: comienzan por las piernas y la sincronización entre ambas es casi milimétrica, por lo que podríamos decir que el confort del momento 'se duplica'. Fricciones, presiones, chasquidos, amasamiento, y movilizaciones, empleando en su realización las técnicas ayurvédicas, orientales y otras de relajación van realizándose a lo largo de todo el masaje en el que se consigue alcanzar un estado de relajación y bienestar absolutos. Un auténtico placer, ¿no cree?

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