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Frío y un juego de luces: el secreto de Margot Robbie para parecer más descansada

Cuidar su piel a fondo es el verdadero truco de la actriz para tener siempre buena cara

No solo es una de las mujeres más admiradas de Hollywood por su belleza innegable, también por un talento que la llevó a estar nominada a un Óscar y a un Globo de Oro. Siendo una de las chicas de moda (es una de las protagonistas del último filme de Quentin Tarantino, 'Érase una vez en Hollywood'), Margot Robbie tiene una agenda que incluye muchos paseos por las alfombras rojas de medio mundo, citas en las que nunca deja a nadie indiferente con su estilo sofisticado que contrarresta con elecciones beauty llenas de frescura. Aunque la materia prima es el punto de partida, la actriz de 29 años siempre cuenta con un equipo de belleza que la ayuda para su puesta a punto antes de un evento. Su maquilladora, Pati Dubroff, acaba de revelar cómo consigue que la estrella siempre se enfrente a los focos con su mejor cara (incluso cuando tiene jet lag).

Dubroff acaba de asegurar al equipo del portal Who What Wear que si cuenta con dos horas para maquillar a Margot, siempre pasa unos 40 minutos tratando su piel: “Mientras el cutis esté bien, el resto va rodado”, promete la experta. Su rutina comienza con una mascarilla facial y continúa con fórmulas hidratantes que mantengan el tono bonito y radiante. Pero antes que nada, el paso que nunca se salta es el masaje facial con el que se asegura de dar firmeza, tensar y conseguir un ‘efecto lifting’ en el rostro.

La profesional utiliza un rodillo para activar la circulación de los pómulos, redibujar la línea de la mandíbula y deshinchar la zona de las ojeras. Un gesto con el que disimular pocas horas de sueño y al que Pati multiplica sus beneficios con un truco muy sencillo: meter la herramienta de masaje en el frigorífico. No importa cuál sea el utensilio que se utilice para hacerlo mientras que se aproveche el poder para reducir la inflamación y aumentar la tensión de los tejidos que posee el frío.

Como tip de maquillaje, la experta aconseja usar siempre dos tonos distintos de base, uno del mismo color que el cuello (el más claro) y otro igual que el de la zona de las mejillas (el más oscuro). De esta forma se consigue un ligero contouring que afina y estiliza los rasgos: se aplica el oscuro en la parte externa de la cara y el más claro en el interior. Como toque final, se utiliza el moreno también sobre el cuello porque, según Dubroff, cuando se deja esta parte demasiado clara tiende a parecer más gruesa. 

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