Meliá Altea Hills Resort

Derroche de luz y belleza en el Levante español

Cerca de la preciosa villa de Altea, exactamente a 3 kilómetros, se encuentra el hotel Meliá Altea Hills Resort, desde el que se disfruta de espléndidas vistas sobre el Mediterráneo gracias a su ubicación en una colina que asegura una absoluta tranquilidad. El clima es sencillamente un privilegio del que este paraje goza durante todo el año, por lo que cualquier fecha es excelente para recalar en alguna de sus cuidadas habitaciones.

Pero es dentro del hotel donde se encuentra un verdadero paraíso para nuestra salud: una selección de variados tratamientos marinos para que el cuerpo, y también la mente más castigada, vuelvan a encontrarse en forma. El balneario Salux Hills cuenta con sauna, jacuzzi, bañeras de hidroterapia, sesiones de masaje, sala de relajación y, para todas las personas que lo necesiten, curas de adelgazamiento individuales con resultados espectaculares.

Este Resort ha diseñado una serie de técnicas y métodos de tratamiento para que el cliente pueda elegir según el tiempo del que disponga: desde sesiones exprés (mini-curas) de medio día, hasta tratamientos para aquellos privilegiados que puedan prolongar su estancia durante semanas. Entre las primeras llaman la atención la Mini-cura Ejecutivo o la Mini-cura Espalda dolorida. No se puede negar que hay opciones para todos los gustos: entre la oferta se encuentran también las curas de Relax y Belleza de dos días o las dedicadas en exclusiva a los deportistas: tanto a los golfistas, como a los jugadores de pádel.

El centro también tiene en cuenta a las embarazadas y ofrece el tratamiento Nueva mamá, para aquellas mujeres que acaban de dar a luz, y que incluye técnicas anti-estrías y reafirmantes.

Junto a la impresionante piscina-lago exterior, se encuentra la piscina climatizada con jacuzzi, las pistas de pádel y squash y un gimnasio equipado con los aparatos más vanguardistas del mercado, del que se puede asegurar que tiene unas espléndidas vistas para distraerse mientras se pone el cuerpo en forma. Tras las curas o el deporte lo mejor es visitar el restaurante Altaya, que ofrece una carta de alta gastronomía con especialidades mediterráneas con un servicio atento que cuida de todos los detalles y que, por supuesto, cuenta con una terraza mirador con un paisaje sumamente tranquilizador y atractivo a su alrededor. Incluso si se sigue una dieta adelgazante en la cocina están a la altura de hacer milagros para comer rico sin perder la línea.

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