Lo que comemos, y la cantidad que comemos, tiene mucho más impacto en nuestra salud de lo que crees. También a la hora de enfrentarnos a la báscula puede pasarnos factura si no apostamos por llevar una alimentación sana y equilibrada. En el libro ‘Aprender a comer y a controlar tu peso’ (Editorial Espasa), el reputado especialista en endocrinología Antonio Escribano, aborda esta y otras cuestiones que nos resume en 6 puntos claves.

  • Cómo nos afecta lo que comemos. Debemos tener presente que cada vez que ingerimos un alimento generamos una reacción en nuestro organismo, que puede ser positiva o negativa. Es decir, todo lo que comemos nos mejora o nos empeora todos nuestros sistemas biológicos. Por tanto, de nuestros hábitos alimentarios dependen en gran medida nuestra longevidad, la predisposición a desarrollar ciertas enfermedades, la capacidad mental, el estado ánimo…
  • Desconfía de los ‘superalimentos’, monodietas a base de un solo alimento, planes para perder peso en tiempo récord… Según el doctor Escribano, no hay ningún alimento completo que nos proporcione todos los nutrientes que necesitamos. Esto hace que sea necesario ingerir tanto hidratos de carbono como grasas, proteínas y vitaminas y minerales de forma equilibrada. Lee: Los peligros de las dietas ‘detox’
  • Incluye alimentos funcionales. Aunque es verdad que, como decíamos, no hay alimentos con propiedades milagrosas; la función de los alimentos no es solo aportarnos energía sino que van a contribuir al buen estado de nuestra salud –actuando para prevenir enfermedades-. Son alimentos como el tomate, que contiene licopeno, importante en el cáncer de próstata; el brócoli, que contiene sulforafano, también anticancerígeno; los ácidos omega 3 que se encuentran en el pescado; y un largo etcétera. Lee: 10 alimentos con propiedades antienvejecimiento
  • Come con moderación. “El ser humano funciona mejor y vive más cuando come pocas cantidades, las necesarias para el correcto funcionamiento de nuestro organismo”, apunta el experto. Por eso, insiste, hay que comer con moderación. Lee: Así debería ser tu plato para una dieta sana y equilibrada
  • Ponte a prueba en la cocina. La forma de preparar los alimentos puede y debe ser variada; y ahí debemos incluir todos nuestros conocimientos y habilidades en la cocina. Comer bien no es incompatible con la riqueza gastronómica y culinaria siempre que juguemos con las cantidades y las calidades correctamente.
  • No canalizar la ansiedad y el aburrimiento hacia la comida. Procura comer despacio y aprender a saborear los alimentos. Igualmente debemos saber dosificar nuestras ‘excepciones’. Tener mucho cuidado con el alcohol y los condimentos en nuestros platos. Lee: Razones por las que comes cuando no tienes hambre

“Si a todo lo dicho le añadimos a nuestro esquema de vida diaria un descanso adecuado y algo más de una hora de actividad física, habremos completado un perfecto círculo saludable que nuestro organismo agradecerá a corto, medio y, fundamentalmente, a largo plazo”, concluye el doctor.

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