Hacer dieta sin sufrir el ‘efecto rebote’ es posible

Todo va a depender del tipo de dieta que sigas; por eso es muy importante que no te dejes llevar por dietas milagro que prometen bajar kilos rápidamente


”Una dieta nos ayuda a adelgazar porque es baja en calorías (hipocalórica), pero después hay otro aspecto fundamental, que será la clave de que se produzca o no el efecto rebote: la dieta puede ser equilibrada o desequilibrada. Una dieta desequilibrada es cualquiera que elimine grupos de alimentos (carbohidratos, frutas…). Estas dietas son perjudiciales para la salud porque no aportan los nutrientes necesarios que necesitamos cada día para estar bien”, explican los autores de La dieta Alea (Editorial Objetivo Bienestar), un método saludable que se basa en la dieta mediterránea.

Principales causas de fracaso de las dietas

Entre las claves para no sufrir el efecto rebote está el aburrimiento. “Cuando una dieta es monótona o elimina grupos de alimentos (o sustituye comidas por productos) la persona acaba cansándose y la abandona. Además, lo hará con un estado de ansiedad por los alimentos que han sido prohibidos y que le llevarán a comer sin control y aumentar peso”, comentan Roberto Cabo y María Astudillo, dos de los dietistas y nutricionistas que han participado en la edición de La dieta Alea.

Pero estas no son las únicas causas que nos hacen vulnerables a recuperar el peso perdido. A pesar de las recomendaciones que establecen las autoridades sanitarias -entre las que no se aconseja perder más de un kilo y medio y tres kilos al mes-, muchas personas se desesperan al no ver resultados rápidos. “Debemos ser coherentes y pensar que no podemos adelgazar en pocos días lo que ha estado meses o años acumulándose. Una dieta que nos promete, por ejemplo, 6 kilos en una semana, hace que la persona pierda una gran cantidad de músculo y, a la larga, la predispone a coger peso más fácilmente y sufrir peligro de desnutrición”, apuntan los especialistas.

Aprender a gestionar la ansiedad

Otro de los factores a tener en cuenta es aprender a diferenciar hambre y ansiedad. “La ansiedad por la comida es un problema que con una dieta bien organizada y el apoyo de un profesional se puede regular. Para ello, el profesional capacita a la persona ansiosa con herramientas que le permitan ser dueña de sí misma y tener bajo control esa tendencia”.

Cambiar de hábitos no es pasarse la vida a dieta

Lo más importante para mantener el peso y la salud es concienciarnos de que debemos aprender hábitos de alimentación correctos, ser capaces de planificar los menús semanales e incluir en la cesta de la compra productos saludables, no excederse con las comidas fuera de casa… Tal y como exponen los expertos en el libro, “no hay que pasarse toda la vida a dieta, no hay que eliminar grupos de alimentos, no hay que sustituir alimentos por productos, es tan sencillo como que hay que aprender a comer mejor”.

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