Malia y Sasha hablan por primera vez del trabajo de su madre, Michelle Obama

La hijas del expresidente de Estados Unidos intervienen en 'Becoming', el documental de Netflix sobre la vida de Michelle Obama tras salir de la Casa Blanca

Cuatro años después de abandonar la Casa Blanca tras el fin de la segunda legislatura de Barack Obama como Presidente de Estados Unidos, sus hijas Malia y Sasha, han concedido su primera entrevista pública. Y lo hacen en Becoming, el primer documental de Michelle Obama para Netflix que se estrena este miércoles. Rodado por Nadia Hallgren, resume todo lo acontecido durante el tour mundial realizado por la exprimera dama para promocionar su libro de memorias, que lleva el mismo título que el reportaje. Ha sido la mujer del expresidente norteamericano la encargada de anunciar el estreno a través de sus redes sociales haciendo alusión a la actual crisis santiaria: "En estos días es difícil no sentirse castigado o esperanzado, pero espero que, como yo, encuentres alegría y un poco de alivio (en el documental)".

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El documental repasa cómo ha sido su vida antes, durante y después de la elección de su marido como Presidente de los Estados Unidos, y han sido sus hijas quienes han tenido un hueco privilegiado en el mismo. Malia, de 21 años, y Sasha, de 18, hablan por primera vez sobre el papel de su progenitora no solo como primera dama, sino también como madre y activista volcada en ayudar a las las mujeres más desfavorecidas del mundo, apoyándose en la educación. "Estoy feliz porque está orgullosa de lo que ha hecho. Creo que es lo más importante que debe hacer un ser humano, estar orgullosa de sí misma", explica la pequeña de la familia que acaba de terminar su primer curso en la Universidad de Michigan.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

I’m excited to let you know that on May 6, @Netflix will release BECOMING, a documentary film directed by @nadiahallgren that looks at my life and the experiences I had while touring following the release of my memoir. Those months I spent traveling—meeting and connecting with people in cities across the globe—drove home the idea that what we share in common is deep and real and can’t be messed with. In groups large and small, young and old, unique and united, we came together and shared stories, filling those spaces with our joys, worries, and dreams. We processed the past and imagined a better future. In talking about the idea of ‘becoming,’ many of us dared to say our hopes out loud. I treasure the memories and that sense of connection now more than ever, as we struggle together to weather this pandemic, as we care for our loved ones, and cope with loss, confusion, and uncertainty. It’s hard these days to feel grounded or hopeful, but I hope that like me, you’ll find joy and a bit of respite in what Nadia has made. Because she’s a rare talent, someone whose intelligence and compassion for others comes through in every frame she shoots. Most importantly, she understands the meaning of community, the power of community, and her work is magically able to depict it. As many of you know, I’m a hugger. My whole life, I’ve seen it as the most natural and equalizing gesture one human can make toward another—the easiest way of saying, “I’m here for you.” And this is one of the toughest parts of our new reality: Things that once felt simple—going to see a friend, sitting with someone who is hurting, embracing someone new—are now not simple at all. But I’m here for you. And I know you are here for one another. Even as we can no longer safely gather we need to stay open and able to put ourselves in other people’s shoes. Empathy is our lifeline here. Let’s use it to redirect our attention toward what matters most, and find ways to better remake the world in the image of our hopes. Even in hard times, our stories help cement our values and strengthen our connections. Sharing them shows us the way forward. I love and miss you all. #IAmBecoming.

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Por su parte, Malia, que estudia por tercer año en Harvard, cuenta cómo ve a su madre ahora que está centrada en el activismo en la Fundación Obama: "Ya no se enfrenta al mismo escrutinio que cuando era primera dama. Ser capaz de dejar que todas las críticas salgan de tu mente da más espacio". Las dos hermanas hablan con admiración del trabajo que desempeña Michelle Obama, que en todo momento ha compaginado a la perfección maternidad y trabajo.

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Siempre pendiente de que la situación laboral de Barack Obama no influyera en el día a día de sus hijas y de que tuvieran una infancia lo más 'normal' posible, Michelle Obama hablaba hace un año en una entrevista sobre lo difícil que resultó la llegada familiar a la Casa Blanca. "Tuvimos que crear una crisálida de normalidad. Pasamos ocho años diciendo: 'Todo está bien, esto es normal, vosotras solo id a la escuela. Tenéis personas que os protegen, tenéis comida, ¡no os quejéis!'". Pasadas dos legislaturas y con Malia y Sasha convertidas en dos universitarias maduras y responsables, la exprimera dama reconoce que "Me quito el sombrero ante ellas".

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