Iker Casillas y Sara Carbonero, cómo es su vida un año después del infarto que sufrió el futbolista

La pareja sigue viviendo en Oporto con sus dos hijos, Martín y Lucas, aunque podrían regresar pronto a España

La vida de Iker Casillas cambió por completo hace un año. El 1 de mayo de 2019 sintió, de repente, una fuerte opresión en el pecho que le dejó tumbado en el suelo y con serias dificultades para respirar mientras entrenaba con sus compañeros del Oporto. Era un infarto agudo de miocardio. Pese a su rápida y satisfactoria recuperación, ese día supuso un antes y un después en la vida del portero, que no ha vuelto a salir al campo como jugador -aunque sigue vinculado a su equipo y al fútbol- y que se plantea su actual vida y su futuro de una forma diferente desde entonces. Porque no fue solo ese infarto lo que sacudió su vida y le hizo plantearse una nueva forma de vivir: pocos después de su ingreso hospitalario conocíamos también que su mujer, Sara Carbonero, tenía que pasar por el quirofano para ser operada de un tumor en el ovario. Ahora, un año después de aquel 1 de mayo, Iker es candidato a la presidencia de la Federación Española de Fútbol y él y toda su familia -Sara y los pequeños Martín y Lucas- podrían regresar pronto a España.

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Las primeras palabras del guardameta, visiblemente emocionado, a su salida del hospital ya vaticinaban que su futuro iba a cambiar. "Es difícil hablar, pero tengo que estar agradecido porque he tenido mucha suerte", decía entonces, y no dudaba en asegurar que su futuro profesional era "incierto", destacando en todo momento que lo importante era estar vivo, y estar bien. Desde ese momento, como el mismo ya presentía entonces, el deportista no ha podido dedicarse de forma activa a su gran pasión, el fútbol. "Son retos que te pone la vida y lo importante es que estoy aquí disfrutando de este momento", dijo Casillas unos meses después durante un acto en las instalaciones del Club de Fútbol Pozuelo, en Madrid.

Iker sabe que "volver a jugar va ser difícil", y así lo aseguró recientemente en una charla virtual con su excompañero del Real Madrid Michel: "Hace un mes hice una prueba de esfuerzo y fue bien. Tenía una cita con el médico en abril, pero no ha podido ser". La razón que impidió que acudiera a esa cita médica fue la irrupción de la pandemia del coronavirus en nuestras vidas. Una crisis sanitaria que, como a todos, le preocupa: "Quiero presentarme a la presidencia de la Federación, pero lo importante es acabar con la pandemia", respondía a la pregunta sobre su próximo futuro.

'Slow life', vida en calma

Iker y su familia llevan en Oporto una vida tranquila, slow life, como le gusta decir a Sara, en su casa con vistas al Atlántico, y por la que han pasado algunos amigos como Paula Echevarría y MIguel Torres. Allí hemos visto a sus hijos merendando o haciendo los deberes, cocinando o leyende cuentos; a Sara leyendo o disfrutando de las magníficas vistas al mar... Durante el cofinamiento la familia ha mantenido sus tranquilas rutinas cotidianas. Aunque fue hace pocos días, cuando Iker sorprendía con un mensaje en las redes sociales: 'Semana importante para mí en lo personal, se acerca un día muy especial en mi vida...', escribió el portero. Un mensaje que borró minutos después pero que generó un gran revuelo entre sus fans. 

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Iker sigue, por el momento, confinado en su casa de Oporto con Sara Carbonero y sus dos hijos, Martín y Lucas, con su vida tranquila a la espera de la evolución de la crisis sanitaria y de cómo se resuelve su futuro profesional. Hoy será, a buen seguro un día muy especial para el portero, al cumplirse un año del infarto que sufrió. Y todo indica que, además, estamos a punto de conocer  una gran noticia sobre su futuro.

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