Iñaki Urdangarin pasará el confinamiento de la pandemia en la cárcel

El ministerio de Interior ha propuesto que los reclusos en régimen de semilibertad puedan salir de manera temporal de la cárcel para cumplir en sus domicilios el resto de su condena, un requisito que el marido de la infanta Cristina no cumple

La pandemia de COVID-19 que sufre nuestro país y todo el mundo podría suponer la salida de la cárcel de algo más de 8.000 reclusos que disfrutan de alguno de los tipos de regímenes de semilibertad, debido a la propuesta que ha hecho el Ministerio de Interior para evitar que la enfermedad se expanda en las cárceles. Con esta medida, los presos que disfrutan del tercer grado o aquellos a los que se aplica el artículo 100.2 del Reglamento Penitenciario podrían permanecer en sus domicilios sin necesidad de acudir a las prisiones a dormir. Una medida que no afecta a Iñaki Urdangarin, que aún está catalogado como interno de segundo grado y que no goza de los privilegios del epígrafe 100.2, conocido como "principio de flexibilidad".

Iñaki Urdangarin podría salir de la cárcelVER GALERÍA

La situación del marido de la infanta Cristina había causado confusión ya que a principios de este mes, antes de que se complicara la situación sanitaria y de que se decretara el estado de alarma que paralizaba todos los procesos de la administración de Justicia, el juez dictaminó que Urdangarin podría tener un regimen de semilibertad. El Juzgado de Vigilancia Penitenciaria de Valladolid estimaba entonces parcialmente -aunque con oposición del Ministerio Fiscal- el recurso presentado por Urdangarin, por lo tanto éste podrá salir de la prisión de Brieva (Ávila) dos fines de semana al mes. Aún así este beneficio no será efectivo hasta que no se considere firme. Si la Fiscalía recurre la decisión, será la Audiencia Provincial de Palma de Mallorca -la que dictó la sentencia por el caso Nóos y condenó al cuñado del Rey- la que resolverá. 

Así las cosas, el exjugador de balonmano no podrá dormir en su casa ni salir del módulo de Brieva porque el Hogar Don Orione de Pozuelo de Alarcón (Madrid) en el que hace voluntariado está cerrado siguiendo las recomendaciones sanitarias para evitar la expanisón del COVID-19.

Como medida de control para los internos que sí que puedan salir se ha propuesto que se les coloquen pulseras telemáticas o, en su defecto, se realicen llamadas telefónicas aleatorias. Además, los presos estarán en las mismas condiciones que deben cumplir el resto de los ciudadanos en la lucha contra el Covid-19: tendrán que permanecer en sus hogares. 

Ante la expectación que levantó la noticia de que algunos condenados podrían abandonar prisión, Instituciones Penitenciarias ha querido aclarar en un comunicado que "los internos clasificados en 100.2 no tienen posibilidad de pernoctar en sus domicilios ni de acceder al control telemático, salvo que lo haya autorizado previamente un juez en su plan de tratamiento individualizado". 

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Al rebasar la cuarta parte de la condena de cinco años y diez meses de prisión que se le impuso a Iñaki Urdangarin, tuvo la posibilidad de solicitar permisos penitenciarios en el mes de septiembre, poco después de haber empezado su labor como voluntario en el Hogar Don Orione. Concretamente, se encarga de prestar apoyo al equipo de movilidad -compuesto por un socorrista, dos fisioterapeutas, un monitor de ocio y tiempo libre, un psicomotrista y una persona que arregla sillas de ruedas-. Desde el pasado mes de enero, además, lo hace tres veces por semana gracias a un permiso del juez. Antes solo acudía a este centro los martes y los jueves. De su primer permiso penintenciario disfrutó en diciembre, cuatro días que disfrutó con su familia en Vitoria y que nos regaló unas románticas imágenes en las que aparecía junto a la infanta Cristina. En febrero consiguió su segunda concesión y estuvo durante seis días de nuevo junto a su mujer en el País Vasco.

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