Nieves Álvarez, una mamá top: 'Mi hijo dice que revoluciono el patio del colegio'

La modelo, de 1,80 de estatura y medidas perfectas, no pasa indiferente en el entorno de sus tres hijos Adriano y los mellizos Bianca y Brando

Hace casi una década que Nieves Álvarez contactó con la marca de moda infantil Villalobos para realizar una colaboración. Tal fue el éxito que terminaron creando el proyecto N+V a finales de 2010, con la modelo y Belén Villalobos como directoras creativas. Desde entonces, la firma no ha parado de expandirse en todos los aspectos, consiguiendo revolucionar un mercado tan exigente como es el de los niños. Así lo asegura la propia Nieves en El Corte Inglés de Serrano47Woman (Madrid), donde también habla con HOLA.com del paso del tiempo y de los tres hijos que tuvo durante su matrimonio con el fotógrafo Marco Severini: Adriano, de catorce años; y los mellizos Bianca y Brando, que cumplen doce el próximo mes.

Llevas casi diez años con este proyecto de moda

El año que viene cumplimos los diez años. Estamos casi tirando cohetes. Tenemos un grandísimo mérito porque empezamos en una época de crisis absoluta, donde todo el mundo cerraba. Ahí dijimos: “Vamos a hacer una marca”. Era como lanzarte a la locura absoluta. Veías que los proyectos de gente que llevaba muchos años iban cerrando y gente que saca cosas nuevas que no salían adelante. Pero es verdad que todo lo que hemos hecho con mucha cabeza, despacio y pasito a pasito. Nunca hemos pensado: “Nos lanzamos”. Por eso, hemos llegado a la meta.

¿Jugabas a diseñar cuando eras una niña?

Yo no diseñaba ni jugaba con muñecas. Yo lo que dibujaba era lo que yo llamaba “habitaciones”, que era interiorismo. Ponía el sofá, decoraba las paredes y diseñaba las librerías…

Ahora casi diez años como diseñadora.

¡Y veinticinco trabajo de modelo! Un poco raro todo –se ríe–.

También tu carrera de modelo te habrá ayudado a aportar una visión más completa en la creación de una colección

Unimos mi visión de madre moderna y actual a Villalobos, que lleva cincuenta años haciendo ropa de niños

Tienes tres hijos. ¿En qué medida forman ellos parte de tu proceso creativo?

Bueno, siendo madre, te das cuenta de que los niños son niños, no maniquíes. Son niños que tienen que jugar y necesitan ropa fácil porque ellos tienen que moverse. Tiene que ser ropa de calidad, con tejidos que no piquen. A nosotros, si nos pica la ropa, quizá te la pones si es bonita… También nos ponemos un zapato que hace daño… Pero los niños es el cliente más exigente. Si les pica la ropa, no se la ponen. Entonces, cuidamos mucho la calidad y los detalles.

¿Tienes en cuenta la opinión de tus hijos?

A mi hija Bianca le gusta la moda. A veces, viene al taller y nos echa una mano De hecho, el año pasado había un abrigo que se llamaba Bianca porque lo ideó ella.

¿Bianca va a seguir tus pasos?

Eso nunca se sabe. Yo ni me preocupo. Yo lo que quiero es que sea feliz, que esté contenta, que tenga buenos resultados en el colegio… Y, de momento, es buena estudiante. Lo que decidan, yo les apoyaré. Pero no pretendo tener una mini Nieves. Nieves soy yo y ella es Bianca. Además, ella tiene mucha personalidad.

¿Son conscientes que tienen de madre a una supermodelo?

Son conscientes de que a su madre le conoce la gente. El otro día pasé por el colegio justo a la hora del recreo y mi hijo vino y me dijo: “Mamá, has revolucionado el patio” –se ríe–. Me hace mucha gracia porque, de pequeños, decían que mamá tenía muchos trabajos, porque no sabían muy bien lo que hacía. Ahora sí que son conscientes.

Pese a que las modelos tienen una carrera muy corta, tú sigues en la profesión desde hace veinticinco años

Es verdad que, en la profesión de modelo, la edad va en contra. Pero yo creo que no soy la única que ha podido demostrar que las modelos podemos tener una vida larga. Solamente tienes que ser inteligente y saber diversificar y conocer qué salida tienes que coger cuando llegas a una glorieta.

¿En la carrera de una modelo, es más decisiva su inteligencia que su propia belleza?

Bueno… Juegas con los tabúes, porque normalmente las modelos somos tontas. Y yo creo que hemos demostrado que no tenemos ningún pelo de tonta.

¿Has tenido que demostrarlo?

No, pero hay muchos tabúes. No me estoy inventando nada. Eso se suele decir. Pero tengo grandísimas compañeras que han demostrado que tienen inteligencia y que siguen siendo referentes para las modelos jóvenes y para todo el mundo.- Que se siga hablando hoy de Claudia Schiffer o que veas a Christy Turling en la portada de ‘Vogue Brasil’ y digas: “Por favor, voy a enmarcar esta portada, porque es un icono”.

Tus padres tenían una tienda de ultramarinos. ¿Llegaste a trabajar en otra cosa antes de convertirte en modelo?

No. Empecé en la moda con 18 años.

También empezaste a estudiar la carrera de Ciencias Políticas

Quería ser periodista, pero no se podía hacer la carrera a distancia y las únicas asignaturas que me convalidaban a distancia eran de Ciencias Políticas. Por eso, empecé a estudiar desde Nueva York, para poder convalidar las asignaturas cuando terminara de trabajar y luego hacer dos o tres asignaturas de Periodismo.

Al final, no lo estudiaste.

No.

Es que no te hizo falta plan B porque te ha ido bastante bien

Me tomé un año de tiempo. Si no me iba bien, pensaba dejarlo.

Siempre apareces en las listas de una de las mujeres más elegantes. ¿Te piensas mucho a la hora de arreglarte?

No, es no aburrirte. Yo en mi día a día soy súper casual.

¿Cuánto tardas en arreglarte en el día a día?

¡Dos minutos y medio! –se ríe–. Me pongo el jean, la camiseta o la camisa y las bailarinas… Y mi coleta. Voy súper sencilla, pero me apasiona mi profesión y, si voy a un evento, me gusta arriesgar, no me quiero encasillar. La moda también es para divertirte. Me gusta eso.

De jovencita tenías problemas con la alimentación y de pequeña tenías complejo de labios muy carnosos. Fíjate ahora

Todos maduramos. Por supuesto, no me cambio ahora por la vida de la de veinte. Estoy súper contenta y, por supuesta, más segura de mí misma.

¿Hablamos de amor o te aburre la pregunta?

Podemos hablar del amor de mis niños, que me van a acompañar esta tarde.

Me refería a hablar de parejas…

Que se piense que mi felicidad y que yo me sienta realizada como mujer sea equivalente a que yo tenga pareja o no me aburre soberanamente. Yo estoy feliz y trabajo todos los días.

Con esa agenda frenética, ¿sientes que te has perdido o renunciado a algo?

Nunca lo he pensado. Ni siquiera cuando vivía en Nueva York y estaba mi familia aquí, pensaba que me estaba perdiendo algo. Siempre, cuando luchas por un sueño, tienes que perderte algo y renunciar algo. Pero, gracias a Dios, soy feliz. Yo trabajo, llevo a los niños al colegio, voy a diseñar por las mañanas… Es cuestión de organización, pero claro que me canso, pero me apasiona y me compensa ir, por ejemplo, a París y volver.

Modelo, presentadora, diseñadora, escritora… De todo, menos actriz

Es que nunca me lo han ofrecido.

¿En serio?

Bueno, me lo han ofrecido dos veces, pero no eran proyectos que me animaran a intentarlo. He ido a los Goya siete años y nunca me han ofrecido nada. –se ríe–. ¡A lo mejor tengo que hacer yo mi propia película de moda! Nunca se sabe.

¿Cómo valoras el paso del tiempo? ¿Te preocupa?

Me preocuparía si no envejeciese, si no tuviera arrugas. Si tengo arrugas es porque me río, lloro, vivo… Me cuido, me pongo mis cremas, voy al gimnasio… Hago lo de toda mujer, porque te gusta sentirte a gusto contigo misma, pero no me preocupan las arrugas. Ni me pincho ni me pongo nada. No estoy en contra, pero me asusta no tener expresividad en la cara, Es normal, envejecemos todos.

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Nieves Álvarez: "Mi carrera se podría repasar a través de las páginas de ¡HOLA!"

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