Desde niña, Lili Estefan estuvo involucrada en el mudo de las artes, enfocada en la danza, otra de sus grandes pasiones además de la televisión. Lili se especializó en el ballet y la danza rítmica y en su natal Cuba, estudio en la Escuela de Arte. Su vida cambió al mudarse a Miami y comenzó una nueva faceta como modelo, la cual después le abrió las puertas a la televisión y al mundo del espectáculo. Sin embargo, sus años como bailarina de ballet le trajeron algunas consecuencias en sus pies, los cuales presentaban unas protuberancias en los dedos, conocidas con el término médico de Hallux abductus valgus y popularmente, como juanetes.

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En una entrevista con People en Español, la presentadora de El Gordo y la Flaca (Univision) comentó que le causaba un gran conflicto la apariencia de sus pies, sobre todo cuando dejó la danza y comenzó a dedicarse a los medios de comunicación. “Yo tengo un trauma personal con los zapatos porque fui bailarina toda mi vida hasta que me gradué de high school (preparatoria). Cuando empiezo en la televisión y dejo lo que es el baile profesional, yo tenía los pies más horribles del mundo, los famosos juanetes”.

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A pesar de ello, ‘La Flaca’ siguió con su carrera en ascenso, hasta que el inocente comentario de su sobrina Emily –la hija de sus tíos, Emilio y Gloria Estefan –hicieron que considerara seriamente la posibilidad de someterse a una operación para corregir los juanetes. “Un día en la piscina saco un pie arriba y la hija de mi tía Gloria, Emily, estaba aprendiendo a contar. Y ella me está contado los dedos de los pies (en voz alta): 1,2,3,4,5 y 6. Cuando ella me cuenta el sexto dedo, yo estoy delante de mis tíos y les digo 'no me digan que no me opere, porque that’s it (hasta aquí), yo no puedo vivir así'”, recordó.  

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A grandes males, grandes remedios

Así que Lili se puso en las manos de los profesionales y se sometió a una cirugía, la cual le dio la oportunidad de volver a usar sus zapatillas, pero había un problema: todos sus pares tenían la forma de los juanetes, así que tuvo que tomar una drástica decisión. “Sin decirle a nadie me opero, hago mi terapia y empiezo ya a meter el pie (al zapato) y está el juanete todo marcado (en el zapato). ¿Sabes lo que es tener que botar todo un clóset entero, todos mis zapatos de mis últimos 12 años? No los pude ni regalar. Tenía 31, 32 años, pero me acuerdo que dije 'aún estoy a tiempo, me los compro todos nuevos'”.

Con sus pies ‘de princesa’ Lili podía darse el lujo de lucir los pares que ella quisiera y entonces ahí comenzó su adicción a los zapatos, hasta que logró tener una gran colección en su clóset. “Tuve que regresar a las tiendas y empezar a comprar zapatos pero ya era a cantidades. Me volví loca, más nunca fui la misma. Le perdí el respeto al dinero, le perdí el respeto a todo. Me acuerdo cuando compré los primeros Dolce & Gabbana, los primeros Giuseppe Zanotti”, contó a la publicación.

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