Padre rescata a su hija adolescente de una secta peruana y se entera que es abuelo

Fue encontrada por las autoridades junto con su hija, una bebé de pocas semanas

Una joven española llamada Patricia Aguilar desapareció en enero de 2017 y fue encontrada después de año y medio, gracias a que su familia nunca desistió la búsqueda. La chica se fue a Perú para unirse a una secta y desde entonces su familia no había tenido información de ella. Afortunadamente, los esfuerzos dieron sus frutos y ahora Patricia está a salvo.

Alberto voló a Perú en junio y logró impulsar una investigación para que las autoridades dieran con el paradero de su hija y arrestaran a Felix Steven Manrique, el líder de la secta. La familia dio la buena noticia la mañana de este jueves en Twitter: "Patricia ha sido encontrada por la policía, así como las otras chicas y niños que estaban desaparecidos y Felix Steven Manrique ha sido detenido. Iremos ampliando información. Muchas gracias a todos los que habéis hecho fuerza para que esto suceda".

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De acuerdo a la información difundida por el diario El Periódico, la detención se realizó en una casa de campo en la selva de San Martín de Pangoa. Y precisamente en ese momento fue cuando Alberto se enteró que es abuelo: Patricia tuvo un hijo que nació el pasado 28 de mayo y cuyo padre es el líder de la secta. En el momento de la detención también se encontraban junto al gurú otras dos mujeres peruanas cuya desaparición habían denunciado sus familiares.

Al cumplir los 18 años de edad, Patricia huyó de su casa. Desde el inicio, la familia denunció que la joven había sido capturada por la secta Gnosis de Manrique, conocido también como el Príncipe Gurdjieff (así se hacía llamar). El gurú, que vaticinaba la pronta llegada del Apocalipsis, prometía la salvación a quienes siguieran sus pasos en una supuesta senda de conocimiento. También aseguraba que Dios lo había sido elegido para repoblar el mundo. Contactaba a jóvenes a través de las redes sociales y se aprovechaba de ellas en sus momentos de debilidad emocional.

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Tal fue el caso de Patricia, quien mantuvo comunicación con el sujeto desde que ella tenía 16 años. Después de haber perdido a un tío suyo con quien mantenía un estrecho vínculo, Manrique la convenció para que viajara junto a él. Fue entonces cuando ese 7 de enero ella les dijo a sus padres que iría a dormir en casa de unos amigos, pero en su lugar tomó sus pertenencias y 6 mil euros del negocio familiar y se fue a Lima. Su padre había viajado en enero para impulsar la investigación y en junio volvió a hacerlo, esta vez, para reencontrarse con su pequeña.

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