Marc Bartra, arropado por Melissa Jiménez en su entrevista más difícil

El futbolista contó emocionado cómo vivió en primera persona el ataque al autobús de su equipo, el Borussia Dortmund

Hace un mes y medio que la vida de Marc Bartra cambió para siempre. El jugador español fue el único afectado del ataque que sufrió el autobús de su equipo, el Borussia Dortmund, cuando se dirigían a disputar el partido de ida de cuartos de final de la Liga de Campeones. De un momento a otro todo cambió y ahora, el futbolista reconoce que ve la vida de manera diferente y asegura que, a pesar de que pasó mucho miedo y llegó a temer por su vida, ahora se siente mucho más fuerte. Así lo ha confesado en el plató de El Hormiguero, en su primera entrevista en televisión desde que sucedió el que ha sido, sin duda, uno de los capítulos más duros de su vida. 

"Hacia las siete de la tarde salimos del hotel, el mismo en el que estamos siempre. Bajamos hacia el bus y me acuerdo que me hice fotos con algunos fans que nos vivieron a ver, porque era un partido muy importante. Y bueno, nos subimos al bus, yo quizá fui uno de los últimos, y super tranquilo porque iba a hacer lo que más me gusta y bueno, la gente estaba concentrada, era un partido importante", empieza Bartra relatando cómo fue todo. 

"Siempre me siento en el mismo sitio, en la parte de atrás a la derecha. Yo estaba con el móvil hablando con mis amigos en el grupo, o en Instagram... no recuerdo eso", hace una pausa, suspira y sigue: "En un abrir y cerrar de ojos, buf.. no sé... paso de la tranquilidad y el silencio a abrir los ojos y ver muchísimo humo, los oídos me pitaban, mucho olor a pólvora, viento muy caliente en la cara... y el móvil se me disparó, porque también recibí como si fuera no sé, un balazo directamente, la metralla. Y en ese momento vi las caras de mis compañeros, me empezó a entrar mucho miedo porque no sabíamos qué pasaba. Más que nada era la incertidumbre de decir ¿qué está pasando?. Yo no podía ni moverme, me quedé paralizado y me tiré al suelo. Estaba con mucho dolor de cabeza, muy mareado, con muchísimo dolor en el brazo, la mano como que me colgaba. Todos empezamos a gritar de miedo, pero yo de dolor... le decía al doctor que viniera y el problema era que no sabíamos si movernos o no, si vendrían más... Yo solo me quería dormir, no me sentía bien de lo mal que estaba, y vino la fisio y empezó a darme unos guantazos en la cara y a decirme: 'No te duermas', pero me lo decía llorando y mirando por la ventana a que no viniera nada más. Y ahí me di cuenta, digo: 'Marc, no te puedes dormir, si te duermes quizá no vuelvas a abrir los ojos, y si te viene otra bomba o yo qué sé...".

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El jugador asegura que fue en ese preciso momento cuando pensó en su hija Gala, que el próximo mes de agosto cumplirá dos añitos. "Dije, 'no te duermas, tranquilo, estate con los ojos abiertos que al final te necesitan'. Y bueno, ya vino la ambulancia. Pasaron 10 o 15 minutos, pero para mí fue eterno", explicaba visiblemente emocionado.

Marc, que aseguró que se la hacía "muy raro explicarlo un poco así", afirmó que: "También me va bien porque la gente no es consciente de lo que vivimos. Al final, mis compañeros para mí son héroes y lo que vivimos allí, el dolor y el miedo, no se lo deseo ni en una cuarta parte a la peor persona del mundo. Ahora contándolo me siento fuerte, la verdad", dijo con una sonrisa.

El futbolista del Borussia estuvo más tiempo en el hospital de lo esperado, porque no fue "una herida que le hubieran abierto los doctores, sino una herida abierta por metralla": "El doctor me dijo que era una herida de guerra. Necesitaba mucho antibiótico para que no se infectara, y estuve una semana sin salir". Los días que estuvo ingresado fueron complicados, sin embargo, al hablar de todo el cariño que ha recibido tanto de su familia como amigos y compañeros, como de gente desconocida, a Bartra se le ilumina la cara. "Lo primero que le dije fue: 'Traquila cariño, estoy bien, y ella vio que no y se puso a llorar. Ella intentaba estar fuerte y que yo la viera bien, pero no podía", explicó sobre cómo fue el reencuentro con su futura mujer, Melissa Jiménez, que fue a la primera persona a la que vio en el hospital. "Cuando la ví, fue como si le hubiera dado mi primer beso otra vez", dijo emocionado. También recibió la visita de su niña y dice que fue "increíble": "Me dio un beso pero claro, ella no sabía que pasaba y eso también se agradece". 

Marc, que llegó a pensar que igual no podía volver a jugar al fútbol y tuvo miedo porque nunca antes había pasado por quirófano, contó también lo complicada que fue la salida del hospital y la vuelta a casa. "El camino con el coche, con mis padres, Meli y la niña, fue un momento duro porque bajamos las ventanillas y empecé a sudar, no tenía saliva para tragar, empecé a mirar a todos lados... Y es que nadie sabía quién había sido, no sabía si habían ido a por mí y nos han puesto trampas, yo qué sé... Los primeros días, jugando con Gala, intentando no pensar en nada, pero no podía dejar de mirar la ventana, de ver si alguien nos estaba mirando". 

Marc asegura que hay algo que ha cambiado en él tras el accidente. "El mañana lo veo muy lejos. Me caso dentro de dos semanas y lo veo lejísimos", dijo entre risas, ya que al parecer a Melissa le están entrando los nervios típicos de cualquier novia que está a punto de pronunciar el 'sí, quiero', sin embargo él asegura que se lo está tomando con más tranquilidad. "Fue de estar en silencio, de ir a hacer lo que más nos gusta a...¡pam! Nunca sabes, siempre hay una última sonrisa, un último abrazo, una última canción, un último beso, un último momento... y hay que vivirlos. ¿Si no los vivimos ahora cuándo los vamos a vivir?", concluyó ante el aplauso de todo el público. Sin duda, toda una lección de vida de la que deberíamos tomar nota.

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