Carolina de Mónaco en la nueva edición de HOLA! USA: 60 años de un ícono

Una de las más bellas y carismáticas princesas de la historia, Carolina de Mónaco fue una estrella desde su nacimiento

Cuando la primera hija del príncipe Raniero y la exquisita actriz Grace Kelly nació en 1957, no sólo su glamoroso principado mediterráneo se enamoró de ellael mundo entero se rindió a sus pies. Durante los primeros 14 meses de su vida Carolina fue la heredera al trono de Mónaco, hasta que nació su hermano Alberto. Vivió siempre rodeada de lujos y bajo el halo de Hollywood gracias a su famosa madre, quien intentó darles a Carolina y a su hermana menor la confianza para labrarse su propio camino como mujeres independientes. “Creo que las mujeres pueden hacer lo que se propongan”, dijo Grace en alguna ocasión.


Carolina y su hermano Alberto de Mónaco, en 1988. @ Getty Images

La joven princesa fue siempre un imán de paparazzi en la ciudad en la que se encontrara, y fue justamente en uno de sus viajes cuando conoció a su primer esposo, Philippe Junot. Su boda fue el evento social de los años setenta, sin embargo se divorciaron poco tiempo después. La tragedia empezó a perseguir a la mayor de los Grimaldi a comienzos de los años noventa, cuando su segundo esposo y padre de tres de sus hijos —Andrea, Carlota y Pierre— murió en un accidente de bote. Stefano Casiraghi tenía tan sólo 30 años y dejó viuda a Carolina de tan sólo 33.


En el día de su boda con su primer esposo, Philippe Junot, en junio de 1978. @ Getty Images.

A pesar de los altibajos, Carolina volvió a encontrar el amor y puede mirar atrás a una vida plena y llena de satisfacciones.

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