En la vida de Hillary Rodham Clinton, hay muchas “primeras veces”. Fue la primera Primera Dama en recibir un título de posgrado, la primera elegida para un cargo nacional, y la primera mujer en obtener la candidatura a la presidencia de Estados Unidos. Sin embargo, solo cuando tuvo en brazos a Charlotte, su primera nieta, fue que la ex Secretaria de Estado entendió el verdadero significado de ser abuela.

“Es simplemente la alegría más grande. Mis amigos que son abuelos siempre me lo decían pero no entendí lo que significaba hasta que lo viví”, contó en exclusiva para HOLA! USA la orgullosa grandma de Charlotte, de 2 años, y Aidan, de 4 meses, los hijos de su hija Chelsea con el banquero inversionista Marc Mezvinsky. Y como es típico de las abuelas, no puede dejar de hablar de sus nietos.

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“Estoy cautivada por todas las pequeñas cosas que hacen y las formas en que cambian constantemente. Charlotte y Aidan me recuerdan mucho de cómo era Chelsea en cada una de sus edades”, dice con emoción, porque ver a su hija en el rol de mamá le ha traído muy gratos recuerdos.

“Es increíble ver a Chelsea como madre. De vez en cuando ella dice o hace algo que me recuerda cuando yo era una joven mamá. Es muy especial ver cómo se cierra el círculo. Ser abuela te da una apreciación más profunda de la familia”, cuenta Hillary, que todos los días se comunica con la pequeña Charlotte a través de FaceTime.

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Además, antes de cada conferencia o debate presidencial, espera los vídeos “adorables” de Charlotte deseándole “Buena suerte, grandma”, o demostrando algún nuevo talento —como rugir como un león— que le envían Chelsea y Marc y que, según Hillary, “elevan mi espíritu”.

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