Viuda de Robin Williams revela cómo fueron los últimos meses de vida del actor

Hace dos años, el mundo del cine se despertó con una de las noticias más terribles: el actor Robin Williams se había quitado la vida a la edad de 63 años, en su casa en Paradise Cay, California. Pocos lo sabían, pero el galardonado histrión llevaba meses sufriendo de insomnio, ansiedad, problemas digestivos, alucinaciones, paranoia, depresión y pérdida de memoria. 

La viuda del actor reveló que meses antes de morir, Robin vivió una pesadilla. Foto: Getty Images 

A través de una carta, publicada en la revista médica de la Academia Americana de Neurología, la viuda del actor, Susan Schneider publicó una carta titulada El Terrorista dentro del cerebro de mi esposo, en la que narra los duros momentos que vivió al lado de su esposo, con el que estuvo hombro a hombro en la lucha para obtener un diagnóstico correcto, que al final resultó ser ‘Demencia de cuerpos de Lewy’. 

“Robin estaba perdiendo su mente y él estaba consciente de eso. ¿Pueden imaginar el dolor que sintió cuando experimentó su propia desintegración? ¿Y no por algo que supiera su nombre o entendiera? Él tampoco, ni nadie podía detenerlo, ni grandes cantidades de inteligencia y amor podían detenerlo”, indica Schneider, quien fue esposa de Robin por poco más de seis años. 

Hasta después de la muerte de Williams, se identificó el mal que lo aquejaba. Foto: Getty Images 

Schneider asegura que había días en los que Robin la miraba y le decía que ‘solo quería reiniciar su cerebro’. La enfermedad que padeció la estrella de cine fue una de las peores que los médicos jamás hayan visto, pues perdió el 40% de la dopamina en sus neuronas, y el resto estaban infectadas de ‘cuerpos de Lewy’, los cuales provocan demencia y Alzheimer. 

En la carta, la diseñadora gráfica de 52 años relata que fue hasta que obtuvo el reporte forense, los doctores le indicaron que había una alta concentración de cuerpos de Lewy en la amígdala y que eso era lo que ocasionaba la paranoia y los cambios de humor. “Cómo me hubiera gustado saber contra qué estaba luchando, que no era una debilidad en su corazón, espíritu o carácter”, indicó. La enfermedad únicamente se puede detectar post mortem

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