Realeza y personalidades

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¿Qué es esto?

Simeón de Bulgaria con su madre la reina Juana en España. Abandonaron Sofía en 1946 y, antes de vivir en Madrid, permanecieron en Italia cinco años. La Reina murió en Estoril, Portugal a principios del año 2000 a los 92 años

Simeón de Bulgaria se casó con Margarita Gómez-Acebo en el año 1962 en su casa de Madrid. Los Reyes de los búlgaros han llevado, desde entonces, una vida austera

Los Reyes de Bulgaria son padres de cinco hijos: Kardam , Kyril, Kubrat, Konstantin y Kalina. Los cuatro varones están casados con españolas: Myriam Ungría, Rosario Nadal, Carla Royo-Villanova y María García de la Rasilla. En la fotografía no aparece Kalina, la única hija de Simeón

Simeón de Bulgaria y Margarita, que en el 2002 celebrarán cuarenta años de matrimonio, tienen una gran relación con todas las casas reales y especial con la Española

SIMEÓN DE BULGARIA: PROTAGONISTA DE UN SUEÑO QUE SE CONVIRTIÓ EN REALIDAD

18 JUNIO 2001
Destaca por su altura, sus ademanes austeros, su porte elegante de Quijote, su bondad y, sobre todo, porque a una edad en la que otros comienzan a pensar en la jubilación él ha iniciado una aventura sin precedentes en la historia.
Ha pasado de sus 64 años recién cumplidos más de cincuenta en España a donde llegó acompañado de su madre, la reina Juana, después de haber sido acogido durante un tiempo por su abuelo, Victor Manuel III de Italia, y por el rey Faruk de Egipto. Un viaje al exilio que él, sin embargo, vivió inicialmente como si se tratara de una aventura.
Simeón de Sajonia-Coburgo a penas se había dado cuenta de que un referéndum convocado por los comunistas había abolido la monarquía y que él, por ser demasiado niño o quizá por un simple olvido de sus enemigos, nunca fue obligado a abdicar. Medio siglo después de haber sucedido aquellos hechos, se da el caso excepcional de que el Monarca puede utilizar el título de Rey en un país al que la Constitución reconoce como República.

Un Rey muy español
Se educó en el Liceo francés - el mismo colegio en el que luego estudiarían sus cinco hijos-, se licenció en Derecho en Madrid y se formó militarmente en la Academia de Waley Forge, Escuela de Oficiales Reservistas de Estados Unidos. Después, en el año 1962, también en España, contrajo matrimonio con Margarita Gómez-Acebo y nacieron Kardam, Kyril, Kubrat, Konstantin y Kalina. Todos ellos, A excepción de Kalina, que permanece soltera, se han casado con españolas y todos ellos le han hecho abuelo.
Simeón vivió desde su casa de la capital española pendiente de las líneas que la historia búlgara escribió en el último medio siglo y, aunque jamás perdió la esperanza de que un día los suyos le permitieran regresar, lo que jamás imaginó fue que él mismo acabara depositando, por primera vez en su vida, un voto en un colegio electoral en las afueras de Sofía.

Escribiendo la historia
Simeón de Bulgaria, que era hasta hace apenas unos meses un rey sin trono –aunque, desde siempre amigo querido y respetados por todas las familias reales, en especial por la española- es ya desde hoy y para la historia, el primer monarca que retorna a la vida política de su país a través de las urnas. El primer monarca –sin precedentes en la historia de las monarquías- apoyado por su pueblo a través del partido, Movimiento Nacional Simeón II.
Los búlgaros llaman a su Rey. "Simeón, Simeón. Él es nuestro salvador, confiamos en él”, dicen ... “El Rey les va a dar una buena lección, se oye en cualquier rincón de Sofía. Nada puede ser peor que estos diez años de corrupción, que ese pasado comunista que ha dejado a esta nación sumida en la miseria”... El zar, como le llaman los búlgaros, ha triunfado entre los suyos con la exposición de un programa ante todo regenerador y les ha regalado con sus palabras la magia de la ilusión y de la esperanza. Él a cambio recupera el cordón umbilical que un día fue drásticamente cortado.

Simeón porque así los dijeron los búlgaros
Simeón, aunque jamás ha podido olvidar los hechos que marcaron toda su existencia, revive, ahora, la historia con una visible emoción. Tenía seis años cuando a la muerte de su padre, Boris III, le proclamaron Rey y nueve cuando le desterraron de su casa y le alejaron de sus gentes. Su padre, monarca seductor y campechano, había muerto en extrañas circunstancias -posiblemente envenenado por los nazis- eligió su nombre, el de Simeón, por exigencias del pueblo que lo coreó a grandes voces, nada más saber que en palacio había nacido un varón. Este era el nombre de un Rey antepasado que había llevado a Bulgaria a su edad de oro en el siglo X. Él ahora quiere hacer lo mismo porque, aunque entiende que un Rey sin corona es una figura entre patética y grotesca, sabe que ser soberano es un oficio de por vida.

El Rey vuelve a Palacio con su familia
Simeón, de momento, ha recuperado parte de las posesiones familiares: El palacio de Vrana y una casa de campo cercana al edificio real. En esta casa, de hecho, celebró pocas horas antes de que dieran comienzo las elecciones, la llegada de sus 64 años. Con su esposa, Margarita, sus hijos y sus nueras, -a excepción de Kalina- vivió en privado un cumpleaños para el que no faltaron la ensalada sobska y los vinos búlgaros. Después, y antes de retirarse, el Rey paseó con su esposa Margarita del brazo por el parque que rodea el palacio. Por un jardín paradisíaco bajo las secuoyas que plantó su abuelo, Ferdinand.

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