DECORACIÓN DORMITORIOS

Secretos de alcoba: cómo elegir las sábanas y las fundas nórdicas para una cama perfecta

Desde el tejido y el número de hilos de tus sábanas hasta el edredón, sin olvidar las tendencias, los colores y la manta a los pies. ¿Nos vamos a la cama?

A pesar de su importancia, no solemos prestar mucha atención a su elección, olvidándonos todo lo que nos proporcionan: un sueño cálido y reparador y un dormitorio lleno de encanto. Por eso, no deben adquirirse a la ligera. Una buena sábana se caracteriza por su calidad, es decir por el material y el número de hilos por pulgada cuadrada de tela. Además, para facilitar un buen descanso es importante que se adapten al colchón sin demasiada rigidez, no se arruguen y no pierdan sus cualidades con el proceso de lavado, sino justamente al contrario.

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“Como mínimo una buena sábana debe contar con unos 200 hilos y nunca superar los 600, ya que pueden resultar rígidas, pesadas y algo ásperas. Las nuestras tienen 400 hilos y un tacto suave y confortable, al tratarse de un algodón con fibras largas, que en el proceso de fabricación e hilado se les da más fuerza”, aconsejan desde Mayfly Home.

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Vestida con tejidos naturales

El algodón y el lino son los tejidos estrella, sobre todo cuando la primavera está cerca, en dos corrientes distintas: una ‘boho chic’ y otra ‘casual luxury’. Agradables y frescos, su calidad es fundamental. “La suavidad del lino mejora lavado tras lavado. Se trata de un tejido que absorbe la humedad, la aleja de nuestra piel, reduce la electricidad estática y ayuda a mantenernos calientes en invierno y frescos en verano”, apuntan desde Mayfly Home. Existen distintos algodones: percal, egipcio, satén… Elígelo sin mezcla y según el estilo que quieras imprimir a la cama y la sensación de frescura o suavidad que desees. 

Respecto a cuestiones prácticas, lo ideal es lavar las sábanas dos veces a la semana, aunque si no sudas mucho, por ejemplo, bastará con uno. Y di sí al agua caliente, si admiten 60ºC, mejor, para mantener a las bacterias a raya. En cuestión de bacterias, contar con un protector de colchón es otro básico.

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Encimera: ¿’yes or no’?

Era un clásico en las camas de antaño, pero ahora los más jóvenes, la generación ‘millennial’ encabeza esta tendencia, prefieren abandonarla, especialmente durante el invierno, cuando la funda del edredón cumple también esa función. Sin embargo, además de por cuestiones estéticas, la sábana encimera actúa como una barrera “manteniendo la temperatura bajo control y el nórdico libre de gérmenes”, señalan desde Mayfly Home (mayflyhome.com). Como argumentos en contra, hay que lavar más ropa y, en muchas ocasiones, termina a los pies de la cama, sin que nos hayamos percatado de ello. ¿A favor o en contra?

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¿Qué se lleva?

Colores neutros, como el rosa polvo, el gris carbón o los azules profundos. O, por el contrario, el universo ‘white’. La ropa de cama debe ayudarte a dormir y a crear un ambiente que favorezca el descanso. Por eso, nunca hay demasiados almohadones, de diferentes tamaños y rellenos. Preferiblemente, pon sobre el colchón un ‘topper’ (un básico en algunos países europeos), que te hará ganar en comodidad, y termina con una manta doblada a la mitad, situada a los pies de la cama, para dar un toque de color y elegancia. Y si quieres que quede perfecta, cuida tanto la colocación de la bajera como la de la encimera.

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Además de la cama, necesitas crear una atmósfera ideal para el sueño. Para ello, apaga el móvil, evita la cafeína y la teína, especialmente durante la tarde, presta atención a tu ritmo biológico, estableciendo un horario adecuado a tus necesidades y hábitos, y ten la habitación a la temperatura adecuada, ni muy caliente ni fría, para que el cuerpo no tenga que sufrir ni sudar para mantener los 37ºC idóneos.

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