Dale otra imagen al suelo de tu patio

Antes de ponerte 'manos a la obra' debes tener en cuenta el material más conveniente, así como el estilo y el espacio con el que cuentas

El uso de pavimentos requiere una planificación cuidadosa, ya que una vez extendidos es difícil y costoso modificarlos. En primer lugar, se ha de pensar en lo que se quiere pavimentar, y después decidir el lugar idóneo para un patio o un área empedrada.

En este sentido, el tamaño del patio está determinado por el uso que se le pretende dar. Para que quepa un mobiliario estándar de una mesa y cuatro sillas, se necesita una zona empedrada de al menos 3 metros de ancho y 3 de largo, para que quede espacio suficiente para pasar alrededor de los muebles de una forma cómoda.

Sin embargo, en un jardín pequeño, el patio podría dominar sobre el jardín y crear un efecto de desequilibrio en el diseño general. En esta situación, resulta aconsejable pavimentar todo el jardín y usar islas de plantas, macetas y macetones para aportar interés visual al conjunto.

Multitud de opciones

Existe una variedad increíblemente amplia de materiales adecuados para empedrar un jardín. La elección en cada caso depende en gran medida de los gustos personales, aunque cada tipo tiene sus propias ventajas y, obviamente, también sus inconvenientes.

Por tanto, conviene elegir cuidadosamente el material que mejor case con el diseño en conjunto y con el estilo de tu casa.

En este sentido, la utilización de materiales que ya se hayan usado en otras partes del jardín te ayudará a crear un efecto armonioso y realmente vistoso.

Elige tu estilo

Los elementos de pavimento de forma regular son adecuados para un estilo formal, mientras que los consistentes en unidades más pequeñas o en tamaños diversos resultan en general más adecuados para crear una sensación informal.

Cuando combines diversos materiales, asegúrate de que son del mismo grosor, ya que de esta forma el trabajo te resultará mucho más sencillo.

Extendiendo el pavimento

Colocar el pavimento es una labor sencilla y realmente entretenida. En primer lugar, deberás excavar la zona hasta la profundidad adecuada y, a continuación, colocar las losetas sirviéndote de pequeñas bolas de mortero -masa constituida por arena, conglomerante y agua-.

El siguiente paso consiste en situar todas las losetas a la misma altura. En este punto, resulta fundamental servirse de un nivel que evitará desniveles, chapuzas y tropezones futuros.

Uno o dos días después de extender el pavimento, deberás repasarlo para llenar las juntas que quedarán entre unas losetas y otras. Aparte de ser necesario, estarás dándole a tu patio ese toque rústico que tan vistoso resulta a los ojos de los demás.

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