Guía práctica de coctelería: cinco ‘tips’ para un combinado… ¡diez!

¿Qué hielo utilizar?, ¿cuál es la copa más adecuada?, ¿qué utensilios básicos necesito?...

¡Qué rico es un cóctel… cuando está rico! Sí, parece una perogrullada. Pero es que la diferencia entre un combinado preparado con prisas y desinterés, a uno bien elaborado (con su equilibrio de ingredientes, servido a la temperatura correcta, en la copa adecuada…) es simplemente abismal. Seguro que lo has experimentado más de una vez: ese primer trago que, tan rápido te hace descender a los infiernos del sabor (un puñetazo en el estómago es más amable) o que, muy al contrario, es capaz de llevarte en cuestión de segundos a un paraíso donde tu paladar quiere quedarse a vivir por siempre jamás…

Un lugar al que solo pueden transportarte con sus creaciones los buenos maestros cocteleros. No obstante, nosotros en casa también podemos llegar elaborar combinados más que dignos y, por qué no, presumir de savoir faire coctelera en mano. Es cuestión de ir probando y de tener en cuenta algunas pautas básicas. Consejos como estos que os resumimos a continuación, que nos llegan de la mano de los expertos de ‘La Pócima’ (ginebra premium elaborada en Galicia) y que bien podrían englobarse bajo el título ‘Coctelería para dummies’…

Menos es más

A no ser que uno sea Diego Cabrera o Javier de las Muelas, es mejor no elaborar cócteles con demasiados ingredientes. Por supuesto, se puede experimentar. Pero si no somos expertos, será más fácil obtener buenos resultados si usamos pocos ingredientes. Estos deberán ser, eso sí, de gran calidad: destilados premium, zumos de frutas naturales… Por ejemplo, el de mazanas verdes aportará gran frescura. También puede ser un gran complemento el de fresas, ahora de plena temporada. Y siempre que se dude, nada como buscar recetas fiables y seguirlas paso a paso (sobre todo en lo referido a cantidades; recuerda que un buen cóctel no debe saber a alcohol, sino que debe existir un equilibrio perfecto entre sus elementos).

La importancia de una copa adecuada

Al igual que ocurre con los distintos vinos o cervezas, en el caso de los cócteles no solo es importante el contenido sino también el continente. Cada tipo de combinado (los hay licuados, flambeados, batidos…) deberá servirse en su copa más adecuada, aquella que nos permitirá disfrutarlo con todos sus matices. El abanico en este sentido es amplísimo:  vaso largo, copa de balón, copa Margarita, vaso Collins, y un largo etcétera. Así, antes de preparar nuestro cóctel deberemos informarnos sobre cuál es el vaso más idóneo donde lo deberemos servir. Te aseguramos que no es un detalle menor.

Equípate bien

Con un kit básico de coctelería podrás preparar infinidad de cócteles. En él no debe faltar, por supuesto, la coctelera, un vaso mezclador, un medidor (como decíamos antes, imprescindible), un colador de gusanillo para impedir que los cubitos de hielo caigan en el vaso de cóctel, así como una cucharilla mezcladora.

Atención al hielo

Servir el coctel a buena temperatura es fundamental. Para ello deberemos utilizar un hielo de calidad, y si es recién comprado mejor. Intenta evitar el que lleva días y días en el congelador, sobre todo, porque ha podido coger olores o sabores que modificarán al sabor de nuestro cóctel. Ten también en cuenta que el tipo de combinado que preparemos determinará el tipo de hielo. El formato más clásico es el hielo en cubos, perfecto para bebidas largas y tragos on the rocks. El hielo frappé o hielo picado, enfría rápido, pero también se derrite muy rápidamente. Este tipo de hielo se utiliza fundamentalmente para cócteles dulces como el clásico mojito. El hielo fizz se presenta en bolitas pequeñas y, al igual que el frappé, enfría rápido pero se derrite con la misma rapidez. Por su parte, el hielo granizo tiene una función principalmente estética pues, al ser tan fino, posee la capacidad de reflejar la luz y hacer que los colores de nuestro coctel brillen.

Beber ‘por los ojos’

Sabemos de sobra que un plato bien presentado puede despertar nuestras papilas gustativas sin siquiera haberle hincado el diente. Por supuesto, en coctelería ocurre lo mismo. Un cóctel bonito y llamativo hará que la persona que vaya a disfrutar de él tenga una actitud más positiva a la hora de probar y juzgar nuestra bebida. Así que no descuides este importante aspecto: fíjate en fotos de cócteles que te gusten, échale un poquito de imaginación, creatividad y cariño… Si, además, el sabor, acompaña, ¡el triunfo está asegurado!

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