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Ayuno intermitente, la 'dieta' que ha llegado para quedarse

En realidad, no es ninguna dieta en el sentido más estricto de la palabra, sino un hábito alimenticio que incluir en tu rutina diaria para ganar, sobre todo, salud. Te contamos cuáles son sus beneficios, qué tipos de ayuno existen y cuál puede ser tu gran aliado para que no sea complicado cumplir con él

by Blanca García-Orea

El ayuno, como su propio nombre indica, consiste en no comer durante un número continuado de horas. Y, en realidad, esto no es ninguna novedad; es algo que se ha hecho siempre. Es más, cuando los animales están enfermos, estos suelen decidir no comer. Nosotros, sin embargo, asumimos la costumbre (que se acaba convirtiendo en una obligación o hábito) de que hay que desayunar, hay que picar algo entre horas y hay que comer, comer y comer.

BENEFICIOS DEL AYUNO INTERMITENTE

Cualquiera que vea los anuncios de televisión sabe que, para tener energía cada día, hay que desayunar. Esto, efectivamente, es un gran negocio para la industria alimentaria, nadie gana dinero cuando decides ayunar. Sin embargo, uno de los grandes beneficios que tiene apuntarse a esta práctica es que nos sentimos con más energía, puesto que aumenta nuestra adrenalina. Somos una sociedad agotada, andamos de un lado para otro sin sentido y el ayuno, aunque no te lo creas, nos viene bien.

Otro de los beneficios que es importante resaltar es de la autolimpieza del sistema digestivo que conseguimos con él. Durante el tiempo que dura, se activa un proceso de limpieza periódico cuya función es la de barrer y limpiar le intestino de los restos procedentes de las digestiones, por lo que previene la aparición de gases, el sobrecrecimiento bacteriano y ayuda a mejorar las posible indigestiones. Por otro lado, aumenta la sensibilidad a la insulina, reduciendo la ansiedad y reteniendo la masa muscular en las posibles pérdidas de peso. También refuerza el sistema inmune, estimulando la autofagia (un mecanismo natural de nuestro cuerpo que se produce a nivel celular, regenerándose, y que está relacionado con un menor riesgo a contraer enfermedades y una mayor esperanza de vida), aumenta el metabolismo y mejora el estado de ánimo en general.

TIPOS DE AYUNO INTERMITENTE

Posiblemente ya estás realizando algún tipo de ayuno de forma inconsciente, sobre todo, en el momento que dedicas a las horas de sueño. Así, realizar un ayuno de 12 horas no es nada complicado si terminas de cenar sobre las 21:00h y no comes nada hasta las 09:00h de la mañana siguiente. Junto a este, puedes hacer (siempre bajo la supervisión de un especialista), ayunos de 14 horas, 16 horas, 24 horas e, incluso, hay personas que llegan hasta los 3 días seguidos.

El más recomendable es el ayuno de 16 horas, que no llega a ser muy complicado, pero sí que requiere de cierta adaptación. Por eso, lo mejor es que empieces por el de 12 horas y vayas sumando, poco a poco alguna hora más, según van avanzando los días. Se puede hacer una vez a la semana o cuando creas que es necesario. En el caso de que quieras realizarlo todos los días, sin duda, necesitarás la ayuda y supervisión de un profesional.

Por último, es importante que aquellas personas que tengan alguna patología, como puede ser la diabetes, consulten con un profesional antes de realizar cualquier tipo de ayuno, al igual que las mujeres embarazadas o aquellas que estén en periodo de lactancia, pues no es el momento más adecuado para practicarlo. Además, tu nutricionista de ayudará a que las ingestas, tanto anteriores como posteriores al ayuno, no solo sean buenas, sino también las adecuadas. Puesto que si te decides a practicar el ayuno intermitente, pero el resto de los días comes mal, poco o mucho, no verás ningún tipo de beneficio.

TU ALIADO PARA PRACTICAR EL AYUNO INTERMITENTE

La parte más complicada del ayuno es, como todo, decidirse a empezar. Una vez que lo hagas, verás que es más sencillo de lo que parece. Además, es una práctica totalmente gratuita y en la que ganas, sobre todo, salud. Para poder sobrellevarlo mejor, puedes tomar agua siempre, kéfir de agua, un caldo de verduras y de huesos, kombucha e infusiones. Por eso, para que comiences con ganas, te proponemos una receta de caldo que puede convertirse en tu mejor aliada. No pongas ningún tipo de verdura en la cocción (que sí que se pueden poner aparte), no congelar el caldo ni recalentarlo, hirviéndolo siempre antes de su consumo para comprobar que sigue en estado óptimo. Es una receta que se conserva muy bien durante 7 días en la nevera y no necesitas quitarle la capa de grasa que se forma, pues es grasa buena.

Paso a paso: caldo de huesos

 

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