Alimentos amigos de la línea: trucos, consejos y propiedades para disfrutar de la coliflor, una 'súper verdura' de temporada

¿Cómo limpiarla, conservarla y cocinarla?, ¿qué tener en cuenta a la hora de elegirla?, ¿cómo evitar su caracterísico olor al cocerla?...

100 gramos de coliflor tan sólo aportan al organismo unas 25 calorías. Esto hace que su inclusión en la dieta se convierta en una idea más que interesante si lo que buscamos es mantener la báscula a raya. Pero es que, además, esta variedad de col (perteneciente a la familia de las llamadas crucíferas entre las que también se encuentran el brócoli, el repollo, la col lombarda…) cuenta con otras muchas propiedades a nivel nutritivo. Te las resumimos a continuación y, además, te ofrecemos una serie de recomendaciones sobre su consumo y uso en cocina.

-Propiedades nutricionales: la coliflor cuenta con un alto contenido en agua (89%); es buena fuente de vitamina C o ácido ascórbico, ácido fólico y niacina, así como de fibra y minerales como el potasio o el calcio.

-Origen: las coliflores proceden de Oriente Próximo, y en los países asiáticos se vienen cultivando desde hace más de 1.500 años. Fueron introducidas en Europa desde Turquía en el siglo XVI y, actualmente, esta verdura se cultiva en todo el mundo.

-Su mejor momento: la temporada abarca desde septiembre u octubre (temporada temprana) hasta mayo o junio (temporada tardía).

-Cómo limpiarla: en primer lugar, se corta la base y se arrancan las hojas, que pueden desecharse o cocerse y ser consumidas como cualquier otra verdura. A continuación, se separan los ramos de inflorescencias (las 'flores' que están agrupadas) y se lavan.

-Cómo cocinarla: La coliflor puede consumirse cruda en una ensalada, o cocinarse y elaborar con ella una gran variedad de platos: al vapor, asada, frita, rebozada, estofada, hervida, como acompañamiento de otros platos (como legumbres o arroz), o como ingrediente de una menestra de verduras; también es un buen acompañante de algunos pescados o incluso puede formar parte de una original tortilla. Por sí misma también está deliciosa acompañada de patatas, huevo duro, un refrito de ajos, un poco de mayonesa o incluso frutos secos como, por ejemplo, almendras. Puede combinarse con salsa bechamel o de queso y gratinarla e incorporarse como un ingrediente más de cremas o purés.

-¿Cómo elegirla?: a la hora de adquirir una coliflor, se aconseja elegir los ejemplares que presenten una masa limpia, firme y compacta, con hojas verdes y tiernas. Si tiene manchas marrones, motas, inflorescencias separadas o partes blandas en la masa, significa que no está fresca. Sin embargo, la existencia de hojas pequeñas que sobresalgan de la masa y una masa granulosa no implican una mala calidad, siempre que ésta sea compacta.

-¿Cómo conservarla?: se puede conservar en el frigorífico, envuelta en una bolsa de plástico perforada. Se aconseja no lavarla hasta el momento en el que vaya a ser consumida. También puede conservarse congelada. Para ello se seleccionan aquellos cogollos que sean más firmes y blancos y se escaldan durante unos minutos en agua hirviendo.

-¿Cómo evitar su característico olor durante la cocción?: se puede añadir al agua de cocción una patata o manzana y así conseguir atenuar la intensidad de su fuerte aroma.

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