Razones por las que debes reducir en tu dieta el consumo de carne

Muchas agencias de salud recomiendan reducir la ingesta de carne roja o procesada. Si eres de las que quieres hacerlo, ¿sabrías decirnos cuáles son?

Una de las tendencias que inundan últimamente las redes, además de todo ese movimiento de comida real (realfooding) que vemos, es la llamada de muchos dietistas y nutricionistas a que reduzcamos el consumo de carne. Algunas agencias de salud ya recomiendan limitar (o al menos reducir bastante) la ingesta de carne roja o carne procesada, centrando su argumento en que la grasa y el sodio que contienen son factores de riesgo de muchas enfermedades cardiovasculares y diabetes, entre otras. Además, en un comunicado del Centro Internacional de Investigaciones sobre el Cáncer (CIIC), la Organización Mundial de la Salud (OMS) ya evaluó en el año 2005, a través de un comunicado de prensa por el que publicaba sus estudios, la carcinogenicidad del consumo de carne roja y procesada.

¿Qué es la carne roja y la carne procesada?

La propia OMS nos ayuda para entender qué es la carne roja y la carne procesada. La primera es toda la carne muscular de los mamíferos, incluyendo la carne de res, cerdo, cordero, ternera, caballo y cabra que clasifica como probablemente cancerígena, sobre todo, en relación al cáncer colorrectal y, en menor medida, como causa de cáncer en general, aunque aseguran que hacen falta más estudios.

En cuanto a la segunda, la OMS incluye la carne transformada por la industria a través de la salazón, la curación, la fermentación y otros procesos que dan como resultado carnes ahumadas. Técnicas que, muchas veces, se emplean para mejorar el sabor o la conservación. Como ejemplos, podemos hablar de las salchichas, el jamón curado, la carne en conserva, la cecina, la carne seca o en lata y muchas salsas preparadas con esta base. Para este tipo de carnes la propia OMS recomienda la moderación en su consumo, con la finalidad de reducir el riesgo de cáncer colorrectal. Y es que, tanto la carne roja como la carne procesada, fue clasificada como Grupo 1, dentro de la categoría que se utiliza cuando hay suficiente carcinogenicidad en humanos, es decir, que hay pruebas convincentes de que el agente causa cáncer. Por ello, la OMS insiste en reducir su consumo, como afirma en este comunicado de 2015.

 

Pero no hay que entrar en pánico. Basta con tenerlo en cuenta y reducir su consumo, buscando una alimentación más saludable. Por eso, elige siempre carne fresca, de calidad y preferiblemente blanca: pollo, pavo, conejo, etc. Y acuérdate que hay otras muchas fuentes de proteínas que nos ayudarán a que no tengamos carencias en este aspecto: pescados, huevos y legumbres, entre otras muchas. No te preocupes, por tanto, de una posible pérdida de nutrientes al limitar su ingesta, pues estarás bien cubierto. Recuerda también que la base de una alimentación saludable pasa por los alimentos de origen vegetal, como las frutas y verduras.

Por otro lado, también es importante el cocinado que le demos a las carnes. Debes evitar siempre las altas temperaturas y el fuego directo –parrilla, barbacoa, grill-, ya que se producen e incrementa la cantidad de sustancias tóxicas o potencialmente cancerígenas.

Una buena forma de integrarla en tu dieta, porque no hay que eliminarla por completo es esta receta de berenjenas rellenas de carne picada que he compartido alguna vez en mi cuenta de Instagram (@blancanutri). Pídela siempre en la carnicería con la carne que tú indiques, fijándote que siempre es de calidad. Tan solo necesitarás unos tomates cherry, un poco de queso fresco de oveja y, por supuesto, unas berenjenas.

Elaboración:

  1. Partimos la berenjena por la mitad y dibujamos líneas profundas en ellas haciendo cuadraditos y las asamos en el microondas a gran potencia durante 5 minutos.
  2. Mientras, hacemos la carne a la plancha con los tomates cherry y lo mezclamos bien en un bol. Cuando estén listas las berenjenas, retiramos su carne con una cuchara y la agregamos al bol anterior. Removemos bien para que se integre.
  3. Rellenamos las berenjenas, ponemos el queso por encima y volvemos a meterlo en el microndas, con la función grill, durante un par de minutos.

Reducir también el impacto medioambiental

El consumo excesivo de carne roja no afecta solo a la salud, sino también al medio ambiente. El agua que se consume, tanto por parte de los animales como en los pastos, la energía necesaria para el proceso industrial y los gases de efecto invernadero provocados por la flatulencia de las vacas hace que el proceso de que nos llegue alguno de estos productos a la mesa algo muy costoso también en términos ecológicos. Además, la contribución al calentamiento global del gas metano que se libera en esas flatulencias es tan importante (o incluso más) que el producido por el tráfico. La propia Unión Europea (UE) advierte de ello y está estudiando la posibilidad de grabar con un impuesto a las explotaciones de ganado vacuno.

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