Patatas fritas que no lo son (pero están igual de ricas)

Son un placer prohibitivo del que, muchas veces y por motivos de salud, prescindimos. Pero hay otras formas de simular este delicioso ‘snack’ para que se convierta en un plato más de tu menú semanal

Las patatas fritas han sido siempre una de las guarniciones más presentes en nuestras mesas, acompañando a carnes o pescados, y, reconozcámoslo, uno de nuestros aperitivos favoritos. Sin embargo, servidas como plato principal lo vemos como esa extraña manía que tienen los extranjeros para cenar. Pero, ¿qué pasa si cambiamos la patata por una verdura y lo hacemos todo mucho más saludable? Gracias al uso de especias, una buena salsa de soja o utilizando el horno para conseguir su textura, te contamos como simular unas patatas fritas con otros ingredientes y restarle calorías a este snack que tanto nos gusta.

ZANAHORIAS

Ricas en vitamina A, las zanahorias son grandes aliadas para luchar contra la oxidación celular y, por su forma y fácil manipulación, perfecta para simular unas patatas fritas. Además, es una hortaliza dulce que suele gustar mucho y quedan muy crujientes. Aunque puedes mezclarlas con hierbas provenzales, te aconsejamos les des un simple toque de sal.

Ingredientes: zanahorias, sal y aceite de oliva.

Preparación: pela, lava y corta las zanahorias en tiras. Ponlas sobre un papel absorbente para que pierdan el exceso de humedad y fríelas en la sartén con aceite de oliva durante 10 minutos, hasta que las veas doradas. También puedes hacerlas al horno, como te contamos a continuación para las chirivías.

CHIRIVÍAS

También conocidas como pastinacas, se trata de una hortaliza similar a la zanahoria, con un alto contenido en minerales como el potasio y vitaminas B, C  y E. Su carne es de color blanco y puede resultar algo picante. Aunque, actualmente, es bastante desconocida, lo cierto es que su uso era muy común hasta la entrada de la patata en Europa, cuando se hacía cocida y asada, como te proponemos a continuación.

Ingredientes: chirivías, aceite de coco, perejil, tomillo, albahaca y sal.

Preparación: mientras precalientas el horno a 250 °C, pela, lava y corta en finos bastones las chirivías. Alíñalas en un bol con el aceite, las hierbas y una pizca de sal. Hornea durante 10 o 15 minutos.

CALABAZA

Con su toque dulzón, es otra opción perfecta para crear unas 'patatas fritas' muy saludables. Se cocina de la misma manera que te hemos contado para las chirivías o las zanahorias, pero, esta vez, te aconsejamos aliñarlas con curry y un poco de coco rallado.

‘EDAMAME’

Proveniente de Oriente, este es otro snack saludable que se ha colado en nuestra despensa desde tierras lejanas. Lo mejor es que lo compres congelado y lo vayas sacando según tus necesidades. Rico en hierro y calcio, es una gran fuente de proteínas, bajo en calorías y perfecto para las dietas vegetarianas o veganas.

Ingredientes: edamame, pimienta, comino, pimentón rojo, aceite de oliva y sal.

Preparación: Lava bien el edamame, pero escurre cada pieza también, pues tienen un alto contenido de agua y, al freírlo, puede saltar. Fríelos durante 3 o 4 minutos (no más) y alíñalos al final con una mezcla de pimienta, comino, pimentón rojo y sal. El mejor acompañamiento es una salsa de soja.

BONIATO

También conocida como batata o patata dulce, su éxito es cada vez mayor, sobre todo tras esa corriente creciente realfooding que las incluyen en muchas de sus recetas. Y, por tanto, el mejor sustituto de nuestra patata más tradicional, pero con un aporte calórico menor y un sabor más dulzón.

Ingredientes: boniatos, aceite de oliva virgen extra, albahaca, tomillo, pimienta y sal.

Preparación: pela, lava y corta en bastones finos el boniato. Mezcla las hierbas con el aceite de oliva en un bol y sumerge las piezas de boniato en él, para que se impregne. Ponlas a escurrir y, transcurridos unos minutos, colócalas en una bandeja de horno forrada con papel vegetal. Hornéalas a 200 °C durante unos 25-30 minutos.

PIMIENTOS VERDES

Aunque por su forma no te parezcan la mejor opción para unas 'patatas fritas', su sabor es bastante suave (dentro de toda la variedad de pimientos que existen) y quedan muy crujientes. Tienen un alto contenido en vitaminas A y C, fibra y pocas calorías. En este caso, los haremos fritos.

Ingredientes: pimientos verdes, queso parmesano en polvo, sal, pimienta y aceite.

Preparación: lava y corta en bastones los pimientos, dejando que reposen unos 10 minutos en papel absorbente para que reduzcan su humedad. Mientras, mezcla bien el queso parmesano en polvo, la pimienta y la sal. Unta cada pieza con un poco de aceite de oliva y rebózalos en la mezcla. Ponlos en el horno precalentado a 200 °C, vigilando que no se quemen. Si lo prefieres, también puedes freírlos.

PATATAS FRITAS AL HORNO MUY CRUJIENTES

Porque esa es la clave (y lo más difícil): que nos queden crujientes. Para ello, pela y lava las patatas, cortándolas en finas tiras. Mientras, precalienta el horno a 200 °C, con calor por arriba y por abajo. Sumerge las patatas en agua durante 10 minutos, para eliminar el almidón, escúrrelas y sécalas. Colócalas en una bandeja de horno forrada con papel vegetal, rocía con un poco de aceite de oliva y deja que se hagan durante unos 30 minutos. Transcurrido este tiempo, sube el horno a 250 °C y déjalas 5 minutos más, para que adquieran esa textura crunchy.

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