Recetas de Navidad

¿Te atreves a sorprender con estos regalos 'gastro-caseros'?

Disfrutarás preparándolos y podrás personalizarlos tanto como quieras. Te dejamos algunas ideas para que este año los Reyes Magos lleguen cargados de paquetes 'gourmet'.

En Navidad, regalamos y nos gusta dedicar tiempo a los que queremos. Una forma original de hacerlo es crear tus propias conservas o mermeladas favoritas para que todos puedan disfrutar de ellas en casa. La tradición, el trabajo artesanal y todo lo que tenga el adjetivo de casero está de moda. ¿Por qué no dejar un detalle foodie en la mesa para tus invitados? Puedes preparar pequeñas muestras de tus mejores recetas y dejárselas, junto a una etiqueta con su nombre, sobre el plato, ponerlas bajo el árbol o en una cesta para que la recojan al despedirse. Les encantará que hayas pensado en ellos de esta forma y, además, es un regalo económico. Te damos varias ideas para que te animes.

PEQUEÑAS MERMELADAS

Tanto si te decides por una mermelada clásica como si te decantas por una confitura, el proceso es el mismo. Lo primero que debes hacer (y esto es válido para todas las ideas que vamos a darte) es esterilizar los tarros de vidrio, algo que te explicaremos al final. Puedes reutilizar los que ya tienes o comprar esos tan pequeños que solemos encontrar en los desayunos buffet de los hoteles.

  1. Lava, deshuesa y corta en cuartos la fruta que hayas elegido. Ponla en una cacerola a fuego medio hasta que veas que la fruta se ablande y libere sus jugos. Añade azúcar (blanca, morena o fructosa si la quieres más ligera) y un poco de agua. Dependiendo de la fruta, necesitará más o menos cantidad de agua y azúcar; pero ten en cuenta que, más o menos, por cada 500 g de fruta tienes que utilizar unos 300 g de azúcar.
  2. Deja que hierva y baja el fuego para que se cueza poco a poco. El tiempo dependerá de si te gusta más o menos espesa. Eso sí, remueve de vez en cuando.

Además, te invitamos a que las personalices. A la de albaricoque o la de higos, añádele un par de vainas de vainilla abiertas y una cucharadita de limón. A la de calabaza, súmale un anís estrellado. Y a la de naranja, la corteza cortada en juliana y, si la quieres amarga, conserva la parte blanca. Estas son nuestras favoritas.

UN 'TAPENADE' MUY MEDITERRÁNEO

El tapenade es una pasta de aceitunas, con una textura parecida a la de un paté, que se consigue a base de aceitunas negras machacadas con alcaparras, aceite de oliva y anchoas. Al menos, en su versión original, esa que nos llega desde la Provenza francesa. Pero hay muchas versiones: de pimientos del piquillo, de tomates o de aceitunas verdes. Te dejamos el paso a paso del más clásico aquí.

CONSERVAS EN VINAGRE

La opción quizás más sencilla es decantarte por unas verduras en vinagre, ya sean cebollitas, ajos o pepinillos, simplemente tendrás que introducirlas en un bol cubiertas por vinagre, dejar que maceren unos cuantos días y echar un poco de aceite. Si quieres, puedes decorarlas con tomillo, romero o frutos secos.

ACEITUNAS ALIÑADAS Y ALGO MÁS

Una última idea que te proponemos es que compres aceitunas aliñadas y las repartas en los tarros que has preparado añadiéndoles un extra de sabor. Por ejemplo, una mezcla que siempre funciona es hacerlo con queso feta, dientes de ajo y tomate seco. Ten en cuenta que, si machacas las aceitunas, estas cogerán más sabor.

Otras opciones pueden ser:

  • Tomillo, orégano, laurel e hinojo para darles aromas.
  • Romero, tomillo, orégano y guindilla o cayena para darle cierto gusto picante.
  • Pimentón dulce y picante con un poco de vinagre, aceite y cebolla troceada.
  • Clavos y limón para un sabor diferente.

ESTERILIZACIÓN DE LOS BOTES

  1. Introduce los tarros y sus tapas (por separado) en una olla y cúbrelos con agua. Cuando el agua empiece a hervir, déjalos 10 minutos, retira y espera a que estén templados.
  2. Sácalos tocando lo menos posible, para no perder la esterilización, y deja que se sequen boca abajo sobre un trapo limpio.
  3. Llena los botes con el producto elegido hasta casi el borde y ciérralos muy fuerte. Ponlos boca abajo, al menos unas 12 horas. Así conseguirás que las burbujas se muevan para crear lo que conocemos como vacío.
  4. Ponlos de nuevo en una olla, recubiertos en su base y laterales por trapos para que no choquen, y cubre con agua. Hierve de nuevo 30 minutos y repite el proceso anterior. Al sacarlos, verás que la tapadera ha tenido que quedar un poco hundida hacia dentro, eso es que lo hemos hecho bien. Y si además los pones boca abajo de nuevo mientras se enfrían, el resultado final será aún mejor.

Por último, algo muy importante: pon la fecha de envasado. Conservadas en frío, puedes consumirlas hasta seis meses después sin que pierdan sabor. Además, cubre las tapas con un poco de papel o una tela, átalas con un cordel y etiquétalas para que el resultado final sea mucho más personal.

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