La relación (directísima) entre tu bolsillo y el buen uso de tu nevera

A pesar de ser un electrodoméstico imprescindible, no siempre sabemos sacarle el máximo rendimiento. Un error que puede tener consecuencias directas en nuestra salud y en nuestra cuenta corriente…

Es, sin duda, uno de los electrodomésticos más útiles que tenemos en casa. De hecho, está en funcionamiento los 365 días del año. De ahí que aprender a sacarle el máximo rendimiento no sea una cuestión menor. La buena noticia es que podemos conseguirlo con gestos muy sencillos; algo tan fácil como, por ejemplo, colocar los alimentos de la cesta de la compra de forma adecuada en el interior de la nevera, hará que estos se conserven mejor, evitando posibles deterioros (y que estos tenga que terminar en la basura antes de tiempo). Si quieres optimizar el espacio y rendimiento de tu nevera, quizá estos tips que nos proponen los expertos de Teka te puedan servir de ayuda:

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-Un gesto tan simple como eficaz: colocar detrás los alimentos que se han adquirido más tarde y delante los alimentos más antiguos para evitar el consumo de alimentos caducados.

-Es muy importante elegir el mejor sitio para colocar el frigorífico en nuestra cocina. Hay que evitar que el electrodoméstico se encuentre cerca de fuentes de calor, ya que esto le obliga a trabajar innecesariamente y consumir mayor energía.

-Es fundamental también lavar de inmediato posibles derrames de líquidos para reducir el crecimiento de bacterias y prevenir así la contaminación cruzada.

-Conservar los alimentos bien tapados, ya sea en recipientes o con bolsas precintadas, sin sobrecargar en exceso la nevera para evitar que se limite la libre circulación del frío en su interior.

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-Limpiar de vez en cuando paredes, estantes y cajones con una esponja limpia y agua tibia y jabón.

-Dejar enfriar los alimentos antes de introducirlos en el frigorífico. Si no lo hacemos, éste necesitará más energía para enfriarlos. Por eso, hay que esperar a que los alimentos se enfríen a temperatura ambiente, antes de colocarlos dentro del frigorífico.

-Fijar la temperatura del electrodoméstico en un valor que no sea demasiado bajo, ni demasiado alto. La temperatura óptima de un frigorífico es de 7ºC, mientras que la de un congelador no debe estar por debajo de los -18º C.

-Utilizar siempre los cajones inferiores para conservar las frutas y verduras. Estas deben quitarse de la bolsa para evitar que se humedezcan y, por tanto, se deterioren más rápido.

-Por otro lado, colocar en la zona media los alimentos que requieran menos frío y los que tengan en la etiqueta el mensaje “Una vez abierto, consérvese en frío”.

-La zona alta y la puerta son las menos frías de la nevera. Aquí se pueden almacenar alimentos que requieran menos refrigeración, como huevos, bebidas, mantequilla, mermelada o alimentos envasados.

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-La zona baja de la nevera es la más fría, por lo que hay que reservarla para los alimentos que necesitan temperaturas más bajas de refrigeración, como el pescado y la carne.

-Si notamos que hay algún olor desagradable en la nevera, existen algunos trucos caseros para eliminarlo como poner un recipiente con el zumo de un limón dentro del frigorífico, colocar un vaso con café molido o posos de café o introducir un recipiente con bicarbonato en el frigorífico.

Si solo usas el micro para calentar leche… ¡te interesan estos ‘tips’!

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