En el mercado: ¿en qué fijarse para elegir el mejor café?

Cómo debemos leer la etiqueta, cuál es la variedad de mejor calidad, es preferible comprarlo en grano o ya molido... ¡No te pierdas nuestros 'tips'!

Forma parte del desayuno diario de miles y miles de españoles. Incluso, para muchos de ellos, tan solo se trata del primer café del día, al que se irán sumando otros tantos. Sin embargo, a pesar de ser uno de los productos más consumidos, no siempre adquirimos el de mejor calidad. Es cierto que, muchas veces, no tenemos más opción que ‘conformarnos’ con ese terrible café de máquina de la oficina… Pero, al menos, cuando lo preparemos en casa, ¡que sea un café de verdad!

El problema es que cuando vamos al mercado, la oferta de cafés es muy variada, y los menos avezados en materia de café pueden despistarse ante tanta oferta. ¿Qué tener en cuenta? Estos son algunos consejos que en este sentido nos proponen desde Monte Pinos (espacios de alimentación gourmet ubicados en Madrid).

VARIEDAD ARÁBICA, LA DE MEJOR CALIDAD

A la hora de mirar la etiqueta, es importante fijarse en la variedad del café. Las más comunes son la arábica (la preferida por los ‘cafeteros’) y la robusta, más amarga y de peor calidad.

-Los cafés arábicos provienen del continente americano, aunque también se pueden encontrar en Asia y en algunas zonas de África. Su característica principal es que tienen gran cantidad de matices en sabor y aroma, además de un gusto exquisito y sin acidez. El arábico es, sin duda, la variedad favorita por los coffe lovers.

-La variedad robusta proviene de África, Brasil y de algunas zonas de Asia. Esta variedad se suele considerar de peor calidad, ya que tiene una alta concentración de cafeína y su sabor es más ácido y amargo.

-Hay cafés que mezclan ambas variedades.

EL TUESTE, NATURAL

El café también se distingue por la forma en la que está procesado el grano. Si está o no tostado, si lleva añadidos… esta forma de tratar el grano original del café influirá en su sabor. En este sentido, el grano puede ser de tres tipos distintos:

-Natural: en este caso el tueste del grano se hace de manera natural, sin ningún tipo de añadido. Es el sabor más puro y tiene una mayor calidad al no llevar aditivos, además suele hacerse con granos de café arábico.

-Torrefacto: es el tipo de café en el que en su proceso de tostado se le añade azúcar y se mezcla a altas temperaturas, lo que crea una película caramelizada. Su sabor es más ácido y tiene un color negro oscuro. Se comercializa principalmente en España y Portugal y suele elaborarse con granos de la variedad robusta, por lo que tiene más cafeína. Los amantes del café suelen huir de este proceso de tostado del grano.

-Mezcla: este café es el resultado de mezclar el café natural con torrefacto, lo que suele significar también mezclar las variedades arábica y robusta. Dependiendo del porcentaje de la mezcla tendrá unas características u otras.

EN GRANO, MEJOR QUE MOLIDO

¿En grano o molido? siempre se consigue mayor calidad en el café si se compra en grano y se muele en el momento. El café será más fresco y con sus sabores y olores intensificados, además, no se perderá su consistencia. No obstante, es cierto que el café molido tiene también ciertas ventajas: su uso es más cómodo y rápido, y suele salir más económico. Cuestión de prioridades.

Eso sí, hay que tener en cuenta que, una vez molido, es aconsejable consumirlo antes de que pase un mes, para que mantenga su frescura y fragancia.

HORA DE CATAR

Al final, como siempre ocurre en este tipo de cuestiones, más allá de los consejos ‘oficiales’, lógicamente el gusto propio es el que prevalece. Y para ello, nada mejor que probar las diferentes variedades y hacerse un criterio propio. A la hora de catar deberemos tener en cuenta las principales características del café:

-Cuerpo: se refiere a la sensación que da el café al contacto con el paladar, al tomar ese primer sorbo y sentir cómo se retiene el sabor en las papilas gustativas. Aquí se nota cuáles son más corpulentos o qué consistencia tienen. Puede ser ligero o por el contrario más intenso y fuerte.

-Acidez: en este factor influye la cosecha, cuanto más alto es el lugar donde se ha cultivado, mayor acidez tendrá. Esto, a efectos prácticos, se notaría si al beberlo da sensación de limpieza en el paladar y se produce una sequedad en los bordes de la lengua.

-La fragancia: el aroma que llega hasta nuestro olfato. Los cafés arábicos son agradables y suaves, mientras que los robustos son más amargos y con aromas más fuertes.

-El sabor: Sobre gustos, no hay nada escrito, y cada uno debe conocer con qué matices disfruta más a la hora de degustar un café.

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