Frigoríficos: mucho más que una 'despensa fría'

Si quieres que tus alimentos se conserven en perfecto estado durante más tiempo, sigue estos consejos sobre cómo guardar los alimentos en la nevera

Con la llegada del verano y del calor – a veces agobiante – hay que tener más cuidado que de costumbre con los alimentos, que se estropean fácilmente. Una de las claves para que eso no suceda tiene que ver con la correcta colocación de los mismos en la nevera.



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Hay que tener muy claro que un frigorífico no es un simple armario donde dejar la comida según encontremos un hueco. Aunque nos sorprenda saberlo, cada estante del frigorífico está destinado a un tipo de alimento. Y de una correcta colocación de los alimentos va a depender que los productos se conserven en buen estado por más tiempo.

Así que cuando vengas de la compra, recuerda que tienes que seguir un orden concreto en la ubicación de lo que has traído. Te recomendamos, por ejemplo, reservar la zona alta de la nevera para los alimentos que requieran menos frío, como los lácteos y los huevos. O incluso los que vayan envasados. Lo mismo sucede con la puerta, en la que has de colocar bebidas, mantequilla o mermeladas.

En la zona del medio, has de guardar los alimentos cocinados y los productos listos para consumir, como todo tipo de embutidos. Así como esos en los que aparece el mensaje ‘una vez abierto, conservar en frío’. Y abajo del todo, la carne y el pescado, que son los alimentos que requieren temperaturas más bajas porque se estropean antes.
Respecto a las frutas y las verduras, has de colocarlas en el denominado cajón verdulero, como su propio nombre indica. Claro que en este punto, la diferencia entre unos frigoríficos y otros es muy importante. En este sentido, los frigoríficos Bosch nos ofrecen unos beneficios realmente sorprendentes. Gracias a su cajón ‘HydroFresh’, de gran capacidad, mantiene las condiciones ideales de humedad de la fruta y verdura para conservarlas hasta el doble de tiempo con todas sus vitaminas, minerales, sabor y frescura.



La tecnología de conservación que ha lanzado la marca de electrodomésticos Bosch consigue que los kiwis permanezcan en perfecto estado hasta 50 días, mientras que en un frigorífico convencional solo nos durarían 14 días. Sucede lo mismo, por ejemplo, con las lechugas y con las manzanas, que se conservan frescas en un frigorífico con cajón HydroFresh hasta 60 y 120 días, respectivamente, más del doble de lo que aguantarían en otro frigorífico.

Y aunque parezca que tirar una pieza de fruta a la basura apenas supone unos céntimos, hemos de tener en cuenta que según la Comisión Europea, cada hogar desperdicia al año 300 € en comida en mal estado. Y eso es mucho dinero.

Más información:
www.bosch-home.es

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