Trucos prácticos para la correcta congelación y conservación del pan

Este alimento universal es, además de acompañante perfecto para las comidas, sabroso ingrediente de muchas recetas. Te mostramos algunos ejemplos.

Ya sea de trigo, avena, centeno o cualquier otro cereal, el pan es la forma de alimento de origen vegetal más consumida en el mundo, habiéndose convertido en base de la alimentación en decenas de países y culturas. Y no por casualidad, desde luego: es muy digestivo; favorece el tránsito intestinal (especialmente si es integral); es rico en hidratos de carbono, en sodio y en magnesio; tiene una cantidad aceptable de proteínas... Además, es uno de los productos que mejor acepta la congelación-descongelación. Un proceso sencillo para cuya realización es conveniente, no obstante, seguir unas pautas:

  • Lo ideal a la hora de congelar el pan es envolverlo en papel de aluminio o de plástico.
  • Pon una etiqueta o trozo de papel encima con la clase de pan que está en el paquete y la fecha en que lo congelaste. El tiempo de conservación congelado en condiciones óptimas es más o menos el siguiente: pan de molde, un mes; barras, panecillos, pan payés, etcétera, quince días.
  • Para descongelar el pan, déjalo a temperatura ambiente.
  • Hay que tener en cuenta que una vez que se descongela hay que comerlo en seguida, porque se rancia rápidamente.
  • El pan de molde puede tostarse cuando aún está congelado.

SOBRE SU CONSERVACIÓN:

  • Guarda el pan a la temperatura normal de la cocina en un lugar limpio, seco y bien ventilado. Lo ideal es una panera o una alacena.
  • El lugar donde se guarde deberá estar siempre limpio. Para ello puedes utilizar agua caliente con un poco de jabón todas las semanas. Para evitar el crecimiento de moho, añade al agua de aclarar una cucharada sopera de vinagre.
  • El pan que viene envuelto o en bolsas de plástico (por ejemplo, algunos panes de molde o panecillos) conviene guardarlo en su propia bolsa, aunque no demasiado tiempo, dado que el aire no circula bien en ella. Se puede meter en la nevera teniendo en cuenta que dos días de nevera equivalen a cuatro en la panera.
  • Si el pan es del día anterior y quieres devolverle la frescura, puedes rociarlo con unas gotitas de agua y luego envolver en papel de aluminio y meter al horno muy caliente unos diez minutos. Se saca y cuando se ha enfriado estará listo para comer, pero recuerda que esta frescura durará poco tiempo y que conviene consumirlo cuanto antes.
  • Recuerda que, además de cómo acompañante para las comidas, el pan puede ser ingrediente protagonista de muchas recetas. Aquí debajo (en ‘Noticias relacionadas’) te mostramos algunos ejemplos:

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