Elabora tu propio muesli casero

Tiene un efecto saciante, es de fácil digestión, ayuda a mejorar el tránsito intestinal y además... ¡está buenísimo!

Si alguna vez te has fijado en la pirámide nutricional que divide los tipos de alimentos según la frecuencia con la que se deben consumir, habrás podido comprobar que tanto los cereales como las frutas se encuentran en la base de dicha pirámide: es decir, que se trata de productos que deben estar presentes en la dieta de forma muy habitual. Una buena opción para disfrutar de ambos en un solo producto es incluir un poco de muesli en alguna de las comidas del día. En concreto, resulta especialmente recomendable en el desayuno, ya que su completa composición nutritiva (contiene hidratos de carbono, proteínas, vitaminas, lípidos y minerales) nos ayuda a comenzar la jornada con buen pie y mucha energía.

Es de fácil digestión, ayuda a mejorar el tránsito intestinal, tiene un efecto saciante (ideal para quienes desean cuidar la línea)... muchas son sus ventajas para el organismo. Pero es que, además, el muesli resulta delicioso gracias a la variedad de ingredientes que admite. Estos son algunos de ellos, por si en lugar de comprarlo ya preparado, prefieres elaborar un muesli casero en función de tus gustos:

  • Cereales (integrales o refinados): copos de avena, de soja, de trigo, de maíz, de cebada, trigo germinado, granos de mijo...
  • Frutos secos: cacahuetes, avellanas, nueces picadas...
  • Frutas desecadas: fresa, ciruela, manzana, dátil, albaricoque, uvas pasas...

    Una vez preparada la mezcla, ésta se puede acompañar por leche o yogur (con o sin azúcar o miel, según el gusto). Otra opción para los más golosos es añadir unos copos de chocolate a este preparado alimenticio.

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