¿Conoces cuáles son los mejores aceites para preparar un salmorejo cordobés?

El salmorejo cordobés es un plato muy sencillo que necesita unos ingredientes tradicionales para obtener un resultado exquisito. Uno de los principales ingredientes del salmorejo cordobés es precisamente el aceite. Pero, ¿cuáles son los más adecuados para resaltar su sabor?

En sus orígenes, el salmorejo era una sopa fría de ajo, pan y sal. Sin embargo, no fue hasta el siglo XVIII cuando incorporó el tomate como uno de sus ingredientes principales. También se cree que fue aproximadamente sobre esta fecha cuando se introdujo el aceite en la versión más tradicional de esta receta. Sin duda, un producto que, con el paso del tiempo, se comprobó que resultaba imprescindible para la elaboración de este plato.

Aceite de oliva virgen extra: el mejor aceite para un salmorejo cordobés

En el terreno culinario, muchos son los que aseguran que el sabor de un salmorejo cordobés viene determinado, en buena medida, por el tipo de aceite empleado y la calidad del mismo. En este sentido, lo más recomendable, en la mayoría de las ocasiones, es optar por su variante más tradicional. Por tanto, uno de los mejores aceites para la preparación del salmorejo cordobés es, sin duda, el aceite de oliva virgen extra, cuya calidad suprema tiene su origen en la extracción del zumo de la aceituna mediante procedimientos mecánicos.

Entre las cualidades del aceite de oliva virgen extra destaca su versatilidad, pudiendo, al mismo tiempo, presentar desde sabores dulces y suaves, a otros de gran cuerpo y carácter dotados de un gusto amargo e incluso, picante, de diferentes intensidades. Este hecho, el conseguir un sabor u otro, con independecia del tipo de aceite que sea, guarda relación directa con la variedad de aceitunas que se hayan empleado en su elaboración. 

Por ejemplo, si empleas un tipo de aceite en cocina (ya sea virgen extra, virgen o únicamente de oliva) que se ha obtenido a partir de aceituna picual, conseguirás preparar un salmorejo cordobés con matices muy pronunciados, debido a su sabor amargo, afrutado y con aroma de higuera.

O si por el contrario, prefieres tener en cuenta otras alternativas, puedes probar con aquellos que se obtienen a partir de aceitunas como la arbequina y la cornicabra, que generan un aceite con aroma suave de origen frutal, ideal para tomar en crudo y para elaboraciónes en frío.

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Aceite virgen extra: muy suave y nada amargo

Por tanto, si hay algo claro, es que el aceite más óptimo para elaborar un salmorejo cordobés es el de oliva virgen extra. Un 'oro líquido' en tu mesa que se convertirá en el aliado perfecto de la cuidada combinación de ingredientes del salmorejo cordobés. A partir de este punto, cada variante de la receta tradicional dependerá del gusto concreto de cada comensal, tratando de alcanzar diferentes matices de sabor a partir de un tipo de aceitunas u otras.

No en vano, resulta necesario tener en cuenta que el salmorejo es un plato del que se conocen más de 600 recetas diferentes, por lo que la decisión de emplear un aceite u otro no debe ser fruto del azar. Aparte de las apetencias individuales de cada persona que lo vaya a degustar, que podrá decantarse por una vertiente más dulce, amarga o picante, no debemos pasar por alto la combinación de sabores que se genera entre los diferentes ingredientes utilizados.

Por ejemplo, si la cantidad de tomate empleada es predominante, necesitarás aportar un pequeño 'toque oleoso' a la receta para conseguir alcanzar su consistencia, aunque sin provocar que el salmorejo resulte demasiado espeso. Por lo tanto, para alcanzar este objetivo, una de las opciones más recomendadas es el aceite que se obtiene a partir la aceituna hojiblanca (el más recomendable es de calidad virgen extra o virgen), de tonos dorados y sabor suave, en el que destacan sus notas de hierba fresca y pequeños matices afrutados de manzana.

 Además, para evitar sustos e imprevistos y que la presentación final del plato no presente los resultados esperados, durante la preparación, lo correcto es añadir pequeñas cucharaditas de aceite e ir probando si nos convence la combinación de sabores 'en boca' hasta llegar al punto exacto.

Un último dato a tener en cuenta es que, cuanto más aceite y más pan lleve incorporado el salmorejo, más calorías tendrá el plato, así que nada mejor que añadir las diferentes cantidades con moderación para lograr que, sabor y carácter saludable se fundan en uno.

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