Los hijos de Madonna y Guy Ritchie, un fin de semana de religión y deporte

Fueron al centro de la cábala con la cantante y a esquiar con el cineasta

Madonna y Guy Ritchie han decidido, pese a estar divorciados, mantener una relación lo más cordial posible por el bien de sus hijos. Ya lo demostraron en Navidad cuando Madonna decidió viajar a Londres desde Estados Unidos para que los niños pasaran las fiestas con su padre y ahora lo están haciendo de nuevo. En esta ocasión es el director de cine el que se ha trasladado a Nueva York para ultimar el rodaje de su película sobre Sherlock Holmes, ciudad en la que la diva del pop tiene fijada de momento su residencia. David y Rocco reparten así su tiempo entre sus progenitores, disfrutando de la ventaja que supone tenerle más cerca.

Cada semana tienen una cita obligada en el centro de la cábala, al que acuden con su madre fiel seguidora de esta doctrina, aunque es su padre el que les recoge a la salida para dar un paseo por la Gran Manzana. Hace poco sin embargo Ritchie organizó un plan más invernal para los pequeños a los que llevó a Nueva Jersey para que disfrutaran de la nieve. Dado que David, el niño que adoptaron en Malawi, tiene apenas tres años, fue Rocco, de ocho, el que, superando su miedo inicial, demostró su arte deslizándose por las pistas. Aunque el ex marido de la cantante se lleva fenomenal con Lourdes Maria, hija de esta con el bailarín Carlos León, la adolescente prefirió quedarse con su madre y no acompañarles en la excursión.

Tras años de rumores y desmentidos, en octubre de 2008 la pareja anunció oficialmente su separación. Sólo dos meses después, la representante de la artista, Liz Rosenberg, desveló algunos detalles del acuerdo alcanzado por el que Madonna pagaría al cineasta entre 56 y 66 millones de euros, lo que convertía el suyo en el divorcio más caro de la historia de Inglaterra.

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