Como Carrie Bradshaw en Sexo en Nueva York ganó un Emmy (cinco nominaciones en total) a la mejor actriz y en la misma categoría cuatro premios Globo de Oro, tres de ellos en años consecutivos (2000, 2001, 2002, y 2004) y un Actors Guild Award (los galardones del sindicato de actores) en 2001. El famoso espacio además fue elegido mejor comedia de 2000, 2001 y 2002 en los Globo de Oro y recibió asimismo el Emmy en 2001.

Pero Sexo en Nueva York fue mucho más para Sarah Jessica Parker, de 40 años. Convirtió a la actriz en un verdadero fenómeno social en Estados Unidos, un incono admirado por las mujeres y deseado por lo hombres. Sarah asegura que rodar las seis temporadas de la serie, de la que además fue productora ejecutiva, le ayudó a conseguir algo que siempre había deseado: tener absoluta seguridad en sí misma. Y eso que lleva actuando desde que era una niña (a los ocho años ya era protagonista del musical Annie). Con trece y caracterizada como en esta obra hizo su primera aparición en televisión (momento que recoge la fotografía que aquí ofrecemos).

A Patricia Field, estilista de la serie, le debe haberse convertido en una experta en las tendencias de moda: desde conocer el encanto de unos buenos stilettos de Gucci a diferenciar glamour de un traje de noche firmado por Oscar de la Renta. Ahora, las firmas más prestigiosas pugnan por vestirla, acude a las pasarelas internacionales y lo que lleva marca tendencia. Sus etiquetas favoritas para vestir son Louis Vuitton, Gucci, Balenciaga y Pucci, entre otras. Sus bolsos preferidos son los de Fendi, sobre todo, las baguettes en todas las formas y colores imaginables y Dior; y en cuanto a los zapatos, de Manolo Blanhik y Jimmy Choo, por supuesto (las mismas firmas que utiliza en la serie). Se dice que Sarah cuenta con más de cien pares firmados por el primero.

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