Presentadores de lujo para una ceremonia elegante y comprometida

Clint Eastwood, que no se sabe a ciencia cierta por qué no ha acudido a la gala. Toda ceremonia tiene sus secretos que quedan entre bastidores... Pero ahí estaba Jack Nicholson, el particular Joker de Hollywood, dispuesto a entregar cuanto Oscar se le ofreciese.

Bellezas discretas
Ellos han estado correctos e intachablemente vestidos (incluso el a veces discutible por su gusto estético, Russell Crowe). Ellas, definitivamente, bellas y muy atentas a cada detalle. Nicole Kidman inició la noche, como presentadora, con un impecable vestido color marfil que resaltaba su belleza... como la resaltaba también el hecho de estar sentada, en discreta situación, junto a Keith Urban. Jennifer Aniston, sola sobre la alfombra roja, apareció sobre la escena con la sobriedad del negro y la definitiva naturalidad de esa melena tan imitada por mujeres del mundo entero. Espectacular estuvo Jessica Alba, como Jennifer López. Eso sí, las damas latinas o, más concretamente, las damas ligadas al mundo hollywoodiano apostaron, esta noche, por lo clásico frente a la extravagancia. Otra clásica bella (pálida y de pálido vestido vaporoso) fue Uma Thurman. O Sandra Bullock, una feliz recién casada que salió al escenario, para presentar el Oscar a Mejor Dirección Artística, junto a su compañero en viajes películas, Speed, Keanu Reeves. Charlize Theron, una vez más, dio muestras de que no quiere ser recordada como una belleza sin más. Casi parece que se esfuerza frente a las cámaras, ya sea en ficción ya sea en su día a día, por no aparecer en su esplendor. Discreta, con un vestido y un peinado que no le favorecían en exceso, subió al escenario y, aun así, regaló glamour. Y así, unas y otras, recibían y entregaban Oscar, como una gran familia. Con el sello, en esta 78 edición, del compromiso. Y la seriedad de las cosas bien hechas. Del cine bien hecho.

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