Hasta el final
¿Tenéis ganas tú y Orson de tener hijos pronto?
—Estamos deseando
¿Cuántos te gustaría tener?
—Me encantaría tener tres. Dos ahora prontito y luego, unos años después, uno más.
Habéis repetido en numerosas ocasiones que en un futuro próximo os casaréis por la Iglesia... ¿Quieres casarte así por cuestión de fe o sólo por tradición?
—Por las dos cosas. Yo soy católica y tengo mucha fe en Dios. Siempre me imaginé mi boda en un altar y vestida de blanco, compartiendo mi felicidad con todos los seres queridos, con los amigos, rodeada del amor de los míos. En su día huimos de ello porque nos pareció una idea muy romántica, precisamente por el otro aspecto, disfrutar de la intimidad, de la emoción de estar solos y del secreto ante algo así.
Y el día de nuestra boda en la iglesia también va a ser algo superromántico, pero ya a otros niveles. No de compromiso, porque nos sentimos igual de comprometidos desde el primer día que estamos juntos y eso no va a cambiarlo el hecho de casarnos por la Iglesia.
Lo que sí es verdad es que si eres católico o creyente, hay algo de fe, algo muy profundo que te mueve a reconocer delante de Dios y ante todos ese compromiso. Por la Iglesia sólo te vas a casar una vez, y eso es muy fuerte. Es una gran decisión.
¿Hasta que la muerte nos separe?
—Sí, pero no me gusta contar con la muerte en mis planes, así que diría mejor «hasta el final».
Orson llegó en el momento perfecto
¿En tu vida hay un antes y un después de Orson? —Ni lo dudes. Orson ha sido mi primer gran amor, mi primer novio serio, mi primera pareja, mi todo. Antes de él, yo vivía dedicada a mi trabajo, muy centrada en mí misma. El rompió mi hermetismo. Llegó también en el momento perfecto. Yo considero que había crecido como mujer, que tenía las cosas claras y sabía lo que quería de la vida.
¿Cuál es tu mayor ilusión?
—Hoy por hoy, ser mamá. Mi próximo gran proyecto. Todo depende de cómo vaya este nuevo año profesionalmente. Ahora —añade tajante e ilusionada— tengo veintiocho, y lo que sí tengo claro es que me quedo embarazada antes de lo treinta...
¿Y cuál es tu mayor miedo?
—¿Morirme? —se pregunta en voz alta—. No, morirme, no. Le tengo miedo a la enfermedad. Me siento tan viva, con tantas ganas de hacer cosas, de trabajar... La salud es algo que no se paga con nada. Por eso hay que cuidarse mucho.
¿Tu mayor tesoro?
—Mi familia. Tengo una familia maravillosa. Vengo de ellos. Son «mi mata». Mi hermana, divina; mis padres... Y, por supuesto, mi marido, Orson, que me cuida mucho.

Más sobre

Regístrate para comentar
Leer más