Jennifer López, protagonista de ¿Bailamos? junto a Richard Gere

Reir es importante
Habla como una mujer sabia y madura. Pero es también una mujer enamorada.

Por eso queremos saber, Jennifer, qué es lo que más le enamora de un hombre.
—Aunque sólo estoy hablando en general —sonríe—, creo que la sinceridad. Y la pasión. Soy una persona muy apasionada y respondo a eso en los demás, no sólo en las relaciones sentimentales, sino también con los amigos y la gente con la que trabajo. Respondo ante la gente que defiende algo, porque creo que al final es lo que tienes que hacer. Tengo muy poca tolerancia por quienes carecen de valor para defender sus creencias, sean cuales sean.
Se dice que algo que le gusta mucho es que baile bien.
—Sí, me gusta que sea un buen bailarín. Me gusta que sepa hablar. Me gustan muchas cosas que no son tan fáciles de definir, pero me encanta reír. Creo que es muy importante en una relación de pareja hacer reír al otro. ¡Ah!, y también me gustan las cosas románticas, las velas, las rosas y todo eso. Y, por supuesto, la amistad, junto con la confianza y la comunicación, y eso es todo, ¿verdad? Por eso creo que la risa es tan importante. Si dos personas pueden sentarse, reírse y pasar un buen rato juntas, no se puede pedir más.

Entre el vals y la salsa
En cuanto a su otra pasión en la vida, su trabajo, bueno, le está yendo bien. En su última película, Shall We Dance?, que se estrenó ya en España con el título de ¿Bailamos?, interpreta a una profesora de bailes de salón que insufla aire fresco en la vida del hastiado abogado Richard Gere.

Y aprendió usted a bailar el vals, ¿no?
—No es que lleve el vals en la sangre, eso te lo puedo asegurar —dice entre risas Jennifer López, a quien el baile no le es ajeno, ya que empezó a ir a clases cuando tenía cinco años—, porque dependiendo de qué parte del mundo provengas, así será el ritmo que lleves en la sangre y te moverás de ese modo. Mi baile es la salsa, quizá con algo de merengue. El vals era distinto de cualquier otra cosa que haya hecho en el pasado. Es una técnica completamente distinta, ya que en cierto modo es rígido, pero también debe ser fluido y la postura es totalmente diferente. Creo que no llegué a comprender realmente de dónde viene.
Me veo bailando en la película y observo al resto de bailarines, que llevan haciéndolo desde que eran muy jóvenes, y veo que falta algo, pero creo que al final salió bien. Y es un baile muy hermoso. Lo bailas y, una vez empiezas, podrías llegar a volar, ¿entiendes lo que quiero decir?
Y de nuevo esa sonrisa, la sonrisa radiante de una mujer que, tras años de búsqueda, sabe que al final ha dado con la pareja perfecta, con la que lleva totalmente el compás.

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