Woody Allen inaugura de forma magistral el Festival de Cine de San Sebastián

No podía tener mejor inauguración la 52ª edición del Festival Internacional de Cine de San Sebastián. Uno de los últimos grades genios del cine actual daba el pistoletazo de salida con su más reciente película, Melinda y Melinda.

Woody Allen siempre ha sido reacio a asistir a festivales y mucho más a recibir premios, aunque se trate del mismísimo y codiciado Oscar. Sin embargo, su magnifica relación con España le hizo recoger en su día el Príncipe de Asturias y, ahora, acudir a San Sebastián para la presentación de su último trabajo y recibir el Donostia, galardón del certamen.

El genial neoyorkino, con una filmografía de más de 30 títulos -en sus diferentes facetas de actor, director y guionista- recibió el merecido homenaje en una ceremonia presentada por Aitana Sánchez-Gijón y Edurne Ormazábal. Al acto acudió en compañía de Randa Mitchell, protagonista de la cinta, y sus compañera de reparto, las actrices Amanda Peet y Chloë Sevigny. El también director, Pedro Almodóvar, fue el encargado de hacerle entrega del premio a toda su carrera, de quien Allen comentó "conozco su filmografía, y me parece que debería darle yo el galardón a él, es maravilloso".

Woody Allen devolvió el regalo al festival en forma de largometraje, una obra en la que mantiene los postulados de todos sus trabajos anteriores, pero que en definitiva habla sencillamente de la vida. En Melinda y Melinda se cuentan dos historias una trágica y otra cómica, al fin y al cabo, dos caras de una misma moneda. Un filme brillante que fue acogido con una calurosa ovación.

El genial director acudió a San Sebastián junto a su mujer y sus hijos, "venir aquí es una gozada para mí y para mi familia" reconoció el propio Allen, quien añadió con una sonrisa: "y una tentación irresistible". Por este motivo se les pudo ver disfrutando de la ciudad y comiendo en un popular restaurante.

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