Kyle MacLachlan, el agente Cooper de 'Twin Peaks', en su mágica mansión de las colinas de Hollywood

Cuando a principios de los años noventa Kyle MacLachlan aceptó el papel de agente Cooper en "Twin Peaks" no era consciente de la repercusión y la fama que le supondría aceptar la propuesta del siempre inquietante David Lynch. Tenía entonces treinta y un años y se había convertido en el actor favorito del director quien había apostado por él siete años antes, a pesar de ser un completo desconocido, para protagonizar "Dune" y había vuelto a contar con él para "Terciopelo Azul", en la que compartió cartel con Dennis Hopper e Isabella Rossellini. Pero la serie, primer gran proyecto televisivo de Lynch, se transformó en todo un fenómeno social seguido en todo el mundo por miles de personas que la convirtieron en un espacio de culto y la catapultaron hasta hacer de ella uno de los mayores éxitos de la pequeña pantalla.

UNA CARRERA DE FONDO
Y entonces se habló de Kyle como uno de los actores de la nueva generación con más proyección del momento, lo que sin embargo no se tradujo en una trayectoria meteórica o en un camino directo al estrellato.
Lo suyo ha sido más bien una carrera de fondo en la que no siempre ha acertado con los proyectos que se le ofrecían (se ha dicho que sus películas raramente han sido tan buenas como sus interpretaciones), pero en la que nunca ha dejado de participar. "Mi carrera siempre ha estado llena de giros extraños y elecciones raras", dice en una reciente entrevista el actor, que se ha caracterizado por interpretar personajes conflictivos y poco convencionales.

Kyle ha sabido renacer de sus propios fracasos, y ha salido fortalecido si cabe. Muestra de ello es que tras llegar a su "punto más bajo", según sus propias palabras, con la película "Showgirls" (1996) de Paul Verhoven, se recuperó con otros proyectos, como el teatro, y en los últimos tiempos su rostro ha vuelto a convertirse en uno de los más populares de la televisión gracias a la serie "Sexo en Nueva York" en el que interpreta al doctor Trey MacDougal.

"COMO UNA TARTA DE CUMPLEAÑOS"
A sus cuarenta y cinco años recién cumplidos, Kyle MacLachlan ha encontrado la estabilidad y la felicidad que buscaba al lado de su esposa, Desirée Gruber, una reputada relaciones públicas del mundo de la moda a la que conoció en la consulta de un quiropráctico y con quien contrajo matrimonio hace dos años en una ceremonia íntima celebrada en Miami. La pareja vive en la casa que compró el actor hace unos doce años en las colinas de Hollywood en la que nos recibe y a la que define como "una tarta de cumpleaños". Llena de encantadores rincones y mágicos recovecos, está construida en madera y ladrillo al estilo de las casas de la zona de la bahía de Cape Cod (Massachusetts).
Está decorada con muchos de los objetos traídos por el actor de sus múltiples viajes y se caracteriza por su gran luminosidad, sus enormes chimeneas, su piscina, enclavada en la misma colina, y su frondoso jardín, un vergel de centenarios árboles y grandes plantas como salido de un cuento que Kyle ha transformado en su particular refugio. Allí se relaja mientras escucha el agua que cae de la fuente central y bebe una copa de buen vino o lee algún libro sobre meditación, una disciplina que siempre le ha gustado. Recuerdos familiares, como fotografías y cuadros, inundan también la mansión en la que no faltan el Globo de Oro que ganó por su papel de agente Cooper -colocado en una estantería como sujetalibros casi pasa desapercibido- u otros detalles dedicados a sus orígenes escoceses.

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