Jodie Foster o la mirada más inteligente de Hollywood. Dentro del Séptimo Arte se atreve con todo y dicen los entendidos que todo lo hace bien: interpreta, dirige, escribe guiones y produce. A los treinta años ya contaba con dos Oscar y una enorme ambición por dejar su huella en cuanto proyecto se embarcase. Lo de Jodie Foster es la larga historia de una eterna niña siempre prodigio...

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19 Noviembre 1962

Los Ángeles, EE UU


Horóscopo : Escorpio

Alicia Christian Foster aún no había nacido y sus padres ya se habían divorciado. Es la menor de cuatro hermanos. Siendo apenas un bebé se supo que contaba con una inteligencia por encima de la media. A los tres años ya sabía leer y un año antes había comenzado su labor de seducción ante la cámara: protagonizó varios anuncios publicitarios para televisión. A nadie le extrañó que con ocho años participara en su primer largometraje, Napoleón y Samantha. La sorpresa fue algo mayor, aunque no en exceso, cuando se la vio pasear con una soltura inusual para una adolescente de trece años por el filme de Martin Scorsese, Taxi Driver, junto a Robert de Niro. La calidad de su interpretación como prostituta le valió una nominación para el Oscar y muchas sorpresas, algunas dramáticas.

Taxi Driver se convirtió en una película de culto. Muchos enfermos mentales se obsesionaron con el papel implacable y enigmático de Robert de Niro y por aquella joven descarada -en la pantalla ya que en su vida real era más solitaria que rebelde- que se hacía llamar Jodie Foster. A tanto llegó aquella fiebre que hubo incluso un hombre que intentó asesinar al entonces presidente Ronald Reagan, imitando una escena de la película, para impresionar a la actriz.

La joven, a pesar de las circunstancias poco gratas que vivió a su alrededor, no perdió en ningún momento la cabeza y se centró en su formación académica. No renunció al cine, que es su vida, sino que cultivó una de sus grandes aficiones a través de una licenciatura Cum Laude en Literatura Inglesa, por la Universidad de Yale.

Con la cabeza bien amueblada, y un físico atractivo, Jodie Foster se lanzó a la aventura de dar más de sí en el mundo del cine. Se supone que el hecho de ganar dos Oscar antes de los treinta años (uno por Acusados y el otro por El silencio de los corderos) le dio seguridad en sí misma y deseos por no sólo encarnar historias ajenas, sino también por crearlas. Así nacieron películas como El pequeño Tate (1991) con el que debutó como directora, o A casa por vacaciones. Para seguir trabajando tal y como le gustaba formó su propia compañía de producción, Egg Pictures, y a través de acuerdos con la gran Polygram Filmed Entertainment logró llevar a cabo proyectos como Nell
. A pesar de tan ardua labor profesional, a Jodie Foster le ha dado tiempo de cuidar la parcela dedicada a sus relaciones y familia. Aunque tremendamente discreta con su vida privada, sorprendió cuando, con treinta y cinco años, anunció que esperaba un hijo. Tres años más tarde, la actriz dio a luz a su segundo hijo. La maternidad ha hecho que Jodie Foster replantease sus prioridades. Y, por ahora, la maternidad ha ocupado su primer lugar.