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Doce errores por los que posiblemente no logras adelgazar

Gracias a la ayuda de varios expertos, hemos elaborado una lista con todas los fallos que podrías estar cometiendo y sus soluciones

¿Alguna vez te has preguntado por qué no consigues perder peso si estás haciendo dieta? Comes menos (y mejor), haces ejercicio varias veces a la semana, utilizas cosméticos drenantes y reductores, no tomas alcohol, has incluido en tu día a día hábitos saludables como beber suficiente agua o sustituir el ascensor por las escaleras... Sabemos que puedes sentirte frustrada si no ves resultados a pesar de que estás poniendo todo de tu parte, pero puede que tenga una explicación y es que estés haciendo mal algunas cosas sin darte cuenta. Así nos lo han confirmado varios expertos a los que hemos preguntado cuáles pueden ser esos pequeños errores que te están impidiendo adelgazar y cuál es la mejor manera de evitarlos.

1) Ojo con las calorías: Salvador Ferrando, nutricionista y dietista de Instituto Médico Ricart en Valencia y en el Centro Médico Ruber Internacional de Madrid, señala que "es muy importante no tener un exceso calórico, sobre todo, en base a carbohidratos (sobre todo arroz, pasta, pan...) y que el tipo de grasas que consumamos sean de calidad". No se trata de eliminarlas de nuestro plan nutricional, sino de incluir grasas ricas en omega 3, 6 y 9. Respecto a los hábitos, Ferrando aconseja que el consumo calórico se ajuste al gasto energético del día, es decir, si somos personas con baja actividad física deberemos comer menos (no en cantidad, sino en energía) para conseguir disminuir la cantidad de calorías.

2) Ensaladas, ¿siempre son sanas?: Tienes que tener en cuenta los ingredientes que llevan. "Las verduras en ensalada y las verduras cocinadas deben constituir una parte muy importante de la dieta. El aporte de vitaminas y minerales de las verduras, especialmente cuando están en crudo, y el efecto saciante de la fibra que contienen, las hacen imprescindibles en cualquier dieta saludable, sea para perder peso o no. Pero, en muchas ocasiones, las ensaladas llevan ingredientes que no son verduras", nos explican la Dra. Josefina Royo de la Torre, directora del Instituto Médico Láser (IML). "Por ejemplo, en el caso de los pescados. Si añades atún, es preferible que esté envasado al natural. En cuanto a los aliños, debes tener en cuenta que algunos aportan más calorías que la propia ensalada, por lo que debes que evitar salsas tipo césar, mayonesa… Lo ideal: vinagre y aceite de oliva virgen extra, en cantidades moderadas (ahora, incluso, lo venden en spray para pulverizarlo sobre la ensalada)", explica.

3) Comer viendo la tele: Parece una broma pero, al estar distraída, normalmente acabas comiendo más. Hasta un 10% más, según demuestra un amplio estudio realizado por las Universidades de Liverpool y Birmingham y en el que, además, se afirma que en la siguiente comida se come hasta un 25% más, ya que el cerebro no es consciente de haber comido bastante en la anterior comida. Por eso no se recomienda ver la televisión, distraerse con el móvil o cualquier otra cosa mientras estás comiendo. El mindfulness eating explica las claves para evitar este fallo.

4) Hacer mal tu rutina de ejercicios: "Es muy importante combinar el ejercicio de tonificación con aeróbico, ya que el aumento de la masa muscular también es importante para conseguir un aumento del gasto metabólico basal o, lo que es lo mismo, nuestro cuerpo quemará así más calorías y tenderá a perder grasa en lugar de ganarla", afirma Ferrando. El dietista también destaca que el resultado total del movimiento que realizamos durante el día, ya sea caminar, ir en bicicleta, levantarnos un par de veces a airearnos mientras trabajamos ..puede ser mas efectivo para la pérdida de peso que una sesión de entrenamiento durante el día. 

5) Seguir dietas extremas: Integrar buenos hábitos en todos los aspectos es la máxima que defiende Jenny Vinasco, coach especializada en nutrición natural y terapia ortomolecular, de Novo Clinic. "Un buen descanso, minimizar el estrés que hace que se agoten nuestros nutrientes (y que incluso no asimilemos muchos de ellos), hacer ejercicio moderado de manera habitual... pero, desde mi conocimiento y mi punto de vista, el principal error es hacer dietas extremas. Nos descuidamos todo el año y luego cuando llega la cuenta regresiva para lucir 'palmito' nos ponemos en manos de la dieta de moda, que es casi siempre la misma dieta de todas las temporadas pero cambiando su nombre". En su opinión, son dietas que "buscan quemar grasas de manera rápida, las llamadas dietas cetogénicas que básicamente consisten en reducir al mínimo el consumo de hidratos de carbono. Pasan de un 50-60 % de la dieta a un 10%, más o menos. Esta dieta lo que busca es utilizar las reservas de grasas de nuestros tejidos como fuente de energía al no obtenerla de los hidratos de carbono". Hay muchos dietistas que defienden estas dietas y otros muchos que no. "Desde mi punto de vista no deberíamos recurrir nunca a ellas, ya que son agresivas para nuestro organismo, limitan la obtención de muchos nutrientes y generan muchos residuos metabólicos de las proteínas, pero además son insostenibles en el tiempo, lo cual se traduce a un efecto rebote. Sí, podemos volver a ganar los mismos kilos perdidos e incluso más, pero lo más preocupante es cómo puede afectar a la salud el no estar recibiendo la energía suficiente, vitaminas, minerales, oligoelementos...", asegura.

6) Grasas, ¿sí o no?: "Por supuesto que debemos eliminar las grasas saturadas (grasas malas) que son las margarinas, bollería, embutidos, fritos... pero no podemos meter en el mismo saco a todas las grasas", dice Jenny Vinasco. "Nuestro cuerpo necesita de grasas, nuestro cerebro es en gran parte grasa, las células tienen grasa y muchas funciones en nuestro cuerpo dependen de las grasas. Por tanto, debemos incluir en nuestra dieta siempre lípidos insaturados y con moderación, frutos secos, semillas oleaginosas (sin tostar), pescado azul..."

7) ¿Y si tienes antojo de dulce?: "Eso es por falta de hidratos de carbono y de grasas saludables y hace que queramos comer constantemente bollería, dulces, pan... Esto no sólo no nos sacia sino que se adhiere al tejido y se convierte en grasa, pero además nos provoca una hipoglucemia constante, creamos resistencia a la insulina, engordamos cada vez más y estamos mal nutridos", nos explica la coach. "Lo ideal es una dieta variada, eliminando los azúcares simples, los refinados, grasas saturadas, el exceso de gluten (que inflama y nos hincha), el alcohol... e incorporar carbohidratos complejos, grasas insaturadas, proteínas de calidad, mucha fruta y verdura, beber mucha agua, realizar actividad física y, por qué no, recurrir a otros complementos como la terapia ortomolecular para afinar más, tratamientos estéticos para drenar...", concluye.

8) ¿Sabes qué alimentos son los más saciantes?: "La ingesta de infusiones y algunas frutas bajas en azúcar son muy adecuadas para controlar el apetito y aportar sensación de saciedad. En ciertos casos y, preferiblemente por las mañanas, se puede recurrir a los cereales integrales (ricos en fibra)", es el consejo que nos da la doctora Mar Mira, médico estético, nutricionista y codirectora de la Clínica Mira+Cueto. "No se deben comer en exceso frutas como el aguacate, el caqui, la chirimoya, el plátano o las uvas, por su aporte calórico. Es aconsejable evitar verduras como la lechuga y las coles, ya que en algunos pacientes pueden producir retención de líquidos o hinchazón". 

9) Saltarse comidas: Aunque se cometan excepciones y uno se salte la dieta de forma puntual, "es importante seguir realizando las cinco comidas del día, algo de ejercicio y beber mucha agua. "En caso de cometer algún exceso gourmet por motivo de fiesta / boda / evento… siempre se puede recurrir, al día siguiente, a la dieta de la compensación que consiste en tomar caldo depurativo en comida y cena".

10) Cuidado con los alimentos light: La doctora del Instituto Médico Láser nos informa de que, por ley, "un alimento que se anuncia como light debe tener, como mínimo, un 30% menos de calorías que el mismo alimento en su versión original. Eso se consigue reduciendo la cantidad de azúcares o de grasas. Sin embargo, a veces los consumes en exceso confiando en que son light y estás aportando más calorías a tu dieta que si tomases el producto original con moderación". Cuando compres este tipo de alimentos, es importante que leas las etiquetas.

11) No ser constante con los cosméticos: La experta en estética Carmen Navarro asegura que no debemos pensar que solo con hacer dieta basta. "La acción cosmética puede ayudarte en tu objetivo. Aplícate cada vez que salgas de la ducha una crema reductora, si tienes acumulación de grasa, o reafirmante si tu problema es la flacidez. Por sí solas no son milagrosas, pero si lo acompañas de un tratamiento en cabina con la tecnología adecuada, haces ejercicio y vigilas tu dieta, ayudan y además nutren, hidratan y dejan una piel de terciopelo", explica.

12) Abandonar un tratamiento a medias: "Si has iniciado un tratamiento en cabina para conseguir tus objetivos no olvides que, al igual que el gimnasio, no sirve de nada empezar y dejarlo a medias o ir solo de vez en cuando. La constancia es la clave", apunta Carmen Navarro, que añade: "En la mayoría de los aparatos son necesarias entre 12 y 15 sesiones para obtener resultados, aunque estos se comiencen apreciar desde el primer momento. No creas en los milagros, haz que se produzcan y comienza ya tu plan vientre plano". 

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