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Cinco errores a evitar antes y después del botox

Sigue siendo una de las grandes técnicas de la medicina estética pero hay varios factores a tener en cuenta para que el tratamiento sea duradero y respetuoso con la expresión facial

Fue la época de los 90 en la que los tratamientos con toxina botulínica se popularizaron en Estados Unidos, pero, dos décadas más tarde, el conocido botox sigue siendo uno de los procedimientos médico estéticos más utilizados para borrar las arrugas. Además de su eficiencia para eliminar las líneas de expresión de forma inmediata y sencilla, esta neurotoxina tiene también la ventaja de ser reversible y de lograr un efecto rejuvenecedor sin la necesidad de pasar por el quirófano. La técnica estrella crece cada año: la Sociedad Internacional de Cirugía Plástica y Estética anunció que en 2017 los tratamientos con toxina botulínica habían aumentado en el mundo un 1% con respecto al año anterior, llegando cerca de los 5 millones. Sin embargo, aunque muchos expertos sostienen que hay pocas contraindicaciones si el paciente se pone en buenas manos, sí existen varios factores a tener en cuenta para que el tratamiento sea duradero y respetuoso con la expresión facial.

- No respetar las precauciones post-tratamiento
Aunque no haya que guardar reposo tras el procedimiento, la Dra. Mar Mira de la Clínica Mira+Cueto enumera las precauciones que se deben tomar y respetar en los momentos posteriores a la intervención: "Después, es importante que en 5 horas no se toque la zona, no se presione, no se apoye… porque si se hace puede alterarse la difusión y tocar otros músculos", explica. "Tampoco hay que hacer ejercicio ese día por lo mismo y es importante que el paciente recurra a las mismas manos. El tratamiento evoluciona en el tiempo y es bueno que el especialista te conozca y adapte la necesidad del tratamiento a tu evolución". 

-Acudir a un centro sin credenciales
Otro de los puntos fundamentales a la hora de inyectarse bótox es la clínica que se elegirá. El doctor Jesús Benito Ruiz, presidente de la Asociación Española de Cirugía Plástica (AECEP), advierte que "en este campo, hay bastante intrusión. Es decir, hay médicos que, sin ser especialistas en este campo, ofrecen estos servicios, sobre todo los inyectables. En este sentido, nuestro consejo es claro: la persona que vaya a someterse a este tipo de intervenciones debe informarse bien sobre las credenciales del profesional que les va a atender y confirmar si pertenece a alguna organización profesional".

- No adecuar el tratamiento a la edad
Sí, el botox funciona de forma muy efectiva a la hora de eliminar las arrugas. Sin embargo, a partir de cierta edad aparecen otros problemas que no se deben tratar con esta toxina, como el descolgamiento, la pérdida de densidad en la piel o de fuerza en la musculatura. Por ello, la doctora Casado admite que, cuando se notan esos signos, quizá sea necesario abandonar el botox ya que este no será capaz de conseguir los resultados esperados. En cuanto a la edad en la que se puede comenzar a utilizar el procedimiento, el Dr. Lajo Plaza del Centro Médico Lajo Plaza apunta que "tanto las técnicas como los tratamientos actuales, menos agresivas y más seguras, con resultados reversibles, permiten iniciarse de forma más precoz en los tratamientos estéticos, siendo a partir de los 30-35 una buena edad para empezar". 

- Utilizarlo en áreas poco recomendables
“En el rostro existen zonas donde la toxina botulínica es muy delicada de usar. En primer lugar, sus áreas de indicación se limitan al tercio superior del rostro por lo que cualquier aplicación fuera de esa área ya es un riesgo a asumir por el médico”, explica el Dr. Lajo Plaza. Algunos ejemplos de estas "zonas delicadas" son el párpado inferior, el cuello o cualquier área fuera de la recomendación limitada a la parte superior que señala el experto. De ahí la importancia de ponerse en manos de profesionales que conozcan a fondo la técnica ya que, como expone la Dra. Mira: "El criterio médico prevalece ante todo. Es muy importante que haya una relación de confianza y si no la hay, establecerla. El médico escucha al paciente, pero siempre tiene que apostar por realizar tratamientos que le embellezcan con equilibrio y naturalidad, que no se vea diferente, que no tenga ‘otra cara’". 

- Ignorar los riesgos
Ponerse en manos expertas garantiza la utilización de materiales de primera calidad, además de profesionales cualificados que controlen la técnica pues no está exenta de efectos secundarios. Según expone el Dr. Lajo Plaza, “como cualquier otro tratamiento, la toxina botulínica está sujeta a presentar efectos no deseados o reacciones inesperadas tras su aplicación. Las complicaciones derivadas del tratamiento están asociadas a su acción en un músculo distinto al deseado y que tengamos un efecto antiestético o una asimetría”. Además, avisa que no puede ser utilizado en embarazadas, en pacientes con enfermedades neuromusculares o si se han presentado síntomas de alergia a la toxina, a la albumina de huevo o a algunos medicamentos. Dejando las complicaciones a un lado, cuando el procedimiento se realiza correctamente no se debe notar ninguna alteración demasiado perceptible: "Tiene que haber una mejoría, un aspecto ‘buena cara’, pero no un cambio evidente con el que pierdas tu propia esencia", concluye la Dra. Mar Mira. 

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