Piel

Qué debes hacer si quieres borrar los excesos de las fiestas en tu piel

Los dermatólogos configuran un completo plan de emergencia para solucionar el efecto de la falta de sueño, el exceso de alcohol y de dulces, y el estrés que provocan todas las fiestas

Conocemos las consecuencias del sol o de la falta de sueño en la piel. Pero... esos no son sus únicos enemigos. Hay otros factores que afectan a nuestro cutis, algunos de ellos especialmente frecuentes a lo largo de toda la época navideña. “Dormimos poco, bebemos más de lo habitual y las habitaciones en las que nos encontramos están más sobrecargadas de calor que de costumbre. Esto se refleja en un tono de piel más pálido, sensación de tirantez en la piel y aparición de arrugas”, explica el reconocido dermatólogo alemán y creador de Royal Fern, el Dr. Tim Golüke. El abuso de comida en general y de dulces en particular, así como ingerir alguna copa de más de alcohol, todo ello unido al estrés que provoca la sobrecargada agenda de Navidad y la falta de sueño por los distintos festejos durante estas fechas, pasan factura a la piel, especialmente a la del rostro.

Todos estos excesos y la pérdida de la rutina en las horas de descanso pueden provocar que, al final de las fiestas, el rostro tenga un aspecto apagado, con ojeras más marcadas e incluso aparezcan acné o arrugas. Un bad skin day en toda regla. Según explica el doctor Beltrán Carrillo, una mayor ingesta de alcohol y de azúcar, que se pueden producir durante estas fiestas, afecta negativamente a la producción de colágeno y elastina de la piel, al igual que ocurre al trasnochar de manera frecuente. Como consecuencia es muy común la deshidratación y la falta de brillo y luminosidad.

En líneas generales, el doctor Golüke da una recomendación básica: lo más importante es una limpieza completa de la piel antes de irse a la cama. Lo ideal sería un producto que retire el maquillaje, elimine los restos de polución y, al mismo tiempo, nutra gracias a componentes como ácido hialurónico y algunos extractos. Después de la limpieza, hay que aplicar una crema untuosa de noche. Las mascarillas específicas también son muy recomendables para pieles estresadas. De hecho, dos veces por semana, después de limpiar la piel puede utilizar una mascarilla para dormir en lugar de la crema habitual.

El efecto del tabaco en tu piel

“El tabaco aumenta los radicales libres, que dañan las membranas de la células. Esto provoca la ruptura de las fibras elásticas de la piel y disminuye la producción de colágeno. La nicotina también provoca vasoconstricción y una disminución de la circulación periférica. El monóxido de carbono del humo restringe la capacidad de transporte de oxígeno por la sangre para que llegue a la piel. Además, las arrugas de los fumadores son diferentes. Más estrechas, profundas y con los contornos bien marcados. El color de la piel de los fumadores suele ser más pálido y tira al amarillo grisáceo”, explica el doctor José Vicente Lajo-Plaza, del Centro Médico Lajo Plaza. Si el comienzo del año es un buen momento para plantearse nuevos propósitos, tal vez apagar definitivamente el cigarrillo es una excelente opción no solo para tu salud, también para tu piel. Una buena opción para minimizar esas huellas es recurrir a tratamientos cosméticos de efecto flash.

Demasiado azúcar

Polvorones, roscón, turrón, postres… estamos en una época en la que los dulces, y su correspondiente exceso de azúcar, nos rodea. La piel también sufre los efectos: “La relación del azúcar con nuestra piel es muy estrecha y provoca: envejecimiento prematuro, además de hinchazón, pérdida de tono y luminosidad y empeoramiento en casos de acné. Todo ello se debe a un proceso llamado glicación que hace que el azúcar en sangre se una a las proteínas para formar unas moléculas dañinas que afectan al nuestro metabolismo. El colágeno y la elastina son los más perjudicados por la sobredosis de azúcar. Una vez dañados, sus fibras se vuelven más secas, quebradizas y débiles. ¿Consecuencia? Formación de nuevas arrugas y flacidez”, explica Patricia Cuenca, directora técnica del Centro Oxigen. Por eso, hay que intentar controlar su ingesta en estos días. “En Navidad, es muy difícil decir no a los deliciosos y calóricos postres… pero hay que intentarlo y si accedemos a comerlo, luego hay que moverse y comer menos al día siguiente, es decir, compensar”, explica la doctora Mar Mira, del centro Mira + Cueto, quien nos anima a apostar por la repostería casera, porque así controlamos los ingredientes y las cantidades de azúcar, mantequilla, nata…  La doctora recomienda reservar los dulces navideños para las ocasiones muy especiales: los días de Navidad y Año Nuevo, mejor que en las cenas de Nochebuena y Nochevieja.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

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Ojo con el alcohol

El alcohol no tiene ninguna propiedad nutricional, y tan solo nos aporta azúcares y calorías vacías. Sin embargo, en estas fechas los brindis están presentes en muchos momentos. “El alcohol, sobre todo el destilado, produce envejecimiento prematuro de la piel. El rostro de las personas que consumen habitualmente dosis altas de alcohol suele estar demacrado y evidentemente envejecido. Cuando se llega a desarrollar daño hepático, la piel se vuelve además opaca y de un color pálido y amarillento. El alcohol también provoca una disminución de la actividad del sistema circulatorio,  requerida para la adecuada irrigación y nutrición de los tejidos”, explica el doctor Lajo Plaza. Las expertas de Mira + Cueto nos dan una recomendación para controlar el alcohol: no excederse de 2 copas de vino en el hombre y una copa y media en la mujer. “Fisiológicamente, las mujeres tienden a presentar mayores niveles de alcohol en sangre que los hombres para ingestas comparables, dado su menor contenido en masa magra y agua, donde el alcohol se diluye. La mujer es más susceptible al alcohol”, comentan las doctoras.

¿Y el 'fast food'?

Al margen de los grandes atracones de comida en los días más señalados, en estas fechas las prisas de última hora, por ejemplo para encontrar los regalos, hacen que en los días intermedios entre las fiestas no siempre optemos por la comida más sana. Gran error también si pensamos en nuestra piel, como nos explica la experta del Centro Oxigen: “La dieta basura y el fast food también afectan negativamente a la piel. Además de no aportar a la piel las vitaminas, minerales y nutrientes que necesita, una dieta rica en grasas saturadas e hipercalóricas produce una alteración en el metabolismo lipídico que afecta a la grasa de la piel, empeorando el acné, la dermatitis seborreica y, por mecanismos inflamatorios, la psoriasis”.

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