Lo que todavía no sabías sobre las mascarillas faciales

¿Son buenas para todos los tipos de piel? ¿Cuáles son los mejores ingredientes? Dos expertas en cuidado de la piel nos hablan sobre uno de los cosméticos más utilizados en todo el mundo

Llegaron para quedarse. Hay mil y una opciones de mascarillas faciales a nuestro alcance, listas para cuidar nuestra piel, sea cual sea su problema. Pero tal vez aún te surgen dudas sobre cómo sacarles partido o incluso piensas que no son realmente necesarias para tu cutis. Hemos hablado con dos expertas en cuidado de la piel para que nos cuenten todo lo que deberíamos saber sobre este cosmético. Y partimos de una pregunta: por qué tienen tanto éxito. “Aportan gran cantidad de activos a la piel, dejándola hidratada y nutrida”, nos cuenta Myriam Yébenes, directora del Instituto de Belleza Maribel Yébenes. Coincide Leticia Carrera, directora del centro Felicidad Carrera, que recalca también esa gran concentración de principios activos, y añade que “no es necesario que se absorba en su totalidad, ni cuidar que no deje brillos en la piel ni sensación untuosa pues los restos se suelen retirar. Las que se aplican en forma de parche tiene la ventaja de contar con un sistema oclusivo que favorece su absorción que después se retira”.

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¿Demasiadas mascarillas para la piel?

Una de las dudas que nos surgen es si, debido a su éxito, puede estar habiendo una sobre expoosición a estos productos, lo que ya se ha dado en llamar overmasking. ¿Se pueden llegar a usar demasiadas mascarillas sin necesidad? ¿Cuáles podrían ser las consecuencias para la piel de una posible sobre exposición a las mascarillas? En opinión de Leticia Carrera, “no es nada frecuente, pues se requiere un tiempo de exposición y normalemnte no se abusa por falta de tiempo. Un exceso de mascarillas nutritivas podría probar granitos, o de mascarillas que controlan el exceso e secreción sebácea podría provocar deshidratación y tirantez”, nos cuenta. “Esto dependerá del tipo de mascarilla y del tipo de piel en el que se aplican. Una mascarilla no debería nunca producir problemas si está bien prescrita. Por ejemplo, una mascarilla de acción meramente hidratante podría ser aplicada incluso a diario con grandes beneficios para la salud de la piel. Sin embargo, una mascarilla exfoliante utilizada muy a menudo o durante un tiempo de exposición superior al indicado por la marca, podría agredirla enormemente. Igualmente, una mascarilla de acción purificante para una piel grasa o congestionada, puede resecar y mermar las defensas de una piel delicada o seca, y por tanto podrá ser aplicada solo en momentos puntuales y siempre prescrita por un experto”, nos cuenta Myriam Yébenes.

Su frecuencia recomendada de uso

Tal y como nos explica la experta de Maribel Yébenes, en función del tipo de piel se recomienda aplicar un tipo u otro de mascarilla, aunque resume la frecuencia en reglas generales: “Una piel deshidratada y/o envejecida podrá beneficiarse de aquellas hidratantes y nutritivas incluso cada día. Las pieles sensibles o muy agredidas podrán utilizarlas también con mucha frecuencia para regular su estado y calmarlas. Las pieles grasas deberán aplicar mascarillas purificantes de dos a tres veces por semana, siempre tras haber exfoliado la piel para mejorar y favorecer su acción. Una de efecto peeling o exfoliante deberá utilizarse una vez por semana durante el primer mes, y luego se relegará su uso a una vez al mes para favorecer el ciclo natural de renovación celular sin debilitarla”.

¿Qué pieles son las que más se benefician de su uso?

Myriam Yébenes lo tiene claro: “Todas las que, independiente de su tipología, necesiten un cuidado preciso y puntual adaptado. Como hemos mencionado anteriormente, lo importante es utilizar la mascarilla adecuada para cada tipo de piel o momento concreto según su estado transitorio”.

¿Y las mascarillas caseras?

Son una alternativa a la que se recurre con frecuencia y uno de los términos más buscados en Internet. En lo que respecta a las mascarillas caseras, como en todo, dependerá de los ingredientes y del tipo de piel. “Aun estando hechas con ingredientes naturales no siempre son buenas para la piel, pudiendo agredirla enormemente. Al no tener estabilizado su PH pueden ser ácidas o alcalinas para la piel. Por ejemplo, aplicar zumo de limón u otros cítricos puede hacerla reaccionar y agredirla si estamos expuestos al sol”, nos explica Myriam Yébenes, quien aclara que por este motivo, lo mejor es recurrir siempre a mezclas que incluyan ingredientes como la miel, la avena, el pepino o el aguacate y por supuesto seguir el consejo de expertos. Nos hemos preguntado también cuáles son los ingredientes más llamativos que podemos encontrar en las mascarillas faciales. “Ahora hay una tendencia de mascarillas con piedras preciosas como la malaquita, que recarga la piel de energía celular, o algunos tipos de algas y otros complejos celulares que consiguen reparar los daños en el ADN celular”, explica Myriam Yébenes, quien apunta que sin embargo, hoy día más que activos concretos, de lo que nos podemos beneficiar es de productos con fórmulas avanzadas y realmente brillantes que contengan activos ya conocidos, pero vehiculizados de manera innovadora para penetrar más y mejor, y por tanto conseguir unos resultados más notables en menos tiempo.

Así debes utilizarlas

La directora del Instituto de Belleza Maribel Yébenes nos da las claves para sacarles partido: hay que aplicarlas en la piel limpia y seca, e idealmente tras haberla exfoliado. Después repartirla por todo el rostro, evitando el contorno de ojos a menos que el fabricante lo recomiende, en capa gruesa y dejándola actuar entre 10 y 20 minutos antes de aclarar con agua tibia. 

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