¿Sabes cómo solucionar un 'bad skin day'?

Descubre cómo combatir las consecuencias que una mala noche o el estrés pueden tener en tu piel

Mucho te hemos hablado del bad hair day, esas jornadas en las que tu pelo no parece estar para nadie y se ha decidido a amargarte el día. Pero tampoco podemos olvidar esos días en los que es tu rostro el que se convierte en la mejor muestra de una mala noche, de un periodo de estrés o de que algo está fallando en tu alimentación. Es lo que ya se ha dado en llamar bad skin day (o lo que es lo mismo, un mal día para tu piel). Myriam Yébenes, directora del Instituto de Belleza Maribel Yébenes, nos cuenta que “la piel es un órgano, está viva y además de personalidad, manifiesta el estado interno de nuestro organismo y sufre en épocas de cambio”.

Por su parte, Leticia Carrera, de los centros Felicidad Carrera, hace especial hincapié en la importancia de la prevención si queremos intentar evitar estos signos: “Este tipo de imperfecciones en la piel o ese efecto de mala cara que nos produce la falta de sueño solo se pueden paliar con cuidados rutinarios. Si no hemos prevenido de forma adecuada y constante con tratamientos faciales y manteniendo un descanso adecuado los problemas y las imperfecciones llegan. Cuando esto ocurre, lo que podemos hacer para paliar los efectos es aplicar una mascarilla de luminosidad para tratar de rehidratar el rostro, utilizar un sérum antiojeras que disminuya también las bolsas y para los granitos aplicar un gel que ayude a secarlos”.

Alimentación y estrés, factores implicados

Lo primero que hay que hacer es tratar de encontrar la causa de ese mal día para nuestra piel, un órgano estrechamente ligado a nuestra alimentación, estado de ánimo y niveles de estrés, por lo que es importante saber que factores pueden enturbiar su equilibrio y provocarnos un 'BSD'. Y el primero de ellos en opinión de la experta es la alimentación. “Somos lo que comemos”, insiste Myriam Yébenes. Una alimentación equilibrada y acorde a nuestras necesidades particulares mejorará la calidad, fuerza y salud general de la piel, mientras que una alimentación pobre y rica en alimentos procesados, grasas saturadas y azúcares refinados desarrolla claros signos de desnutrición dérmica e intoxicación en forma de piel cetrina y sin brillo, poros dilatados, mayor excreción de sebo, arrugas marcadas, sequedad y debilidad cutánea que la hace más propensa a brotes de acné e irritaciones. Por ello, beber agua natural en abundancia y mantener una dieta rica en alimentos no procesados con abundancia de vegetales, cereales integrales y carnes magras y pescado es el pilar básico para una piel sana y bella.

Si notamos que en ocasiones experimentamos algún tipo de malestar o reacción anómala en la piel, es conveniente observar qué hemos comido durante los 2-3 días anteriores, ya que cada vez hay más personas con intolerancias y/o alergias alimentarias sobrevenidas a edades tardías. Recurrir a un alergólogo para que nos realice unas pruebas para descubrir si lo somos a algún alimento concreto, puede suponer una enorme diferencia en la salud y apariencia de una persona. También puede dejar su huella la influencia medio ambiental. Hay factores como la radiación UV, los cambios de temperatura, frío y calor extremos, los entornos con falta de ventilación o la polución, que hacen mella en nuestra piel y que debemos tener en cuenta.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

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Incluso la medicación puede influir en el estado de nuestra piel. Aunque todas aquellas personas que toman una determinada medicina deberán saber cuáles son los posibles efectos adversos relacionados con su ingesta, existen ocasiones en la que dicha medicación no es la responsable del cambio de estado de la piel, pero sí su interacción con otros fármacos, hormonas o incluso alimentos concretos. En tales casos, es imprescindible que la persona acuda a su médico de cabecera para valorar si su problema se debe a cómo actúa la medicación en su organismo.

No podemos olvidarnos, por supuesto, del estrés, el gran mal de nuestros días que parece haber venido para quedarse. La ansiedad y los estados de nerviosismo provocan que nuestro cuerpo produzca cortisol, andrógenos, endorfinas e insulina, todas con capacidad para influir en la actividad de las glándulas sebáceas aumentando su producción, lo que puede acabar generando acné o empeorándolo si ya existía. No es raro, por tanto, que justo el día deseado y largamente esperado, nos levantemos con ese granito que no esperábamos, y/o con erupciones y sensibilidades fuera de lugar.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

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Una solución para cada problema

Vistas las posibles causas, si tienes un 'BSD', antes de optar por acudir a un centro de belleza si persisten problemas como la piel apagada o con acné –conviene buscar los factores que lo provocan-, puedes intentar paliarlo con estos consejos que nos da Myriam Yébenes, que recomienda, en primer lugar, y como gesto básico, beber toda el agua que puedas y evitar los alimentos procesados y la exposición a factores ambientales extremos.

Frente a los granitos inoportunos...

En primer lugar, no tates de explotarlo. Si lo haces, puedes empeorarlo y provocar el efecto contrario: que se inflame y enrojezca más, o se infecte. "Para evitarlo, si ves que va a aparecer, aplica por la noche sobre él un producto específico que contenga ácido salicílico y/o sulfuro, ayudarán a liberar el poro del taponamiento y su reabsorción sin llegar a mayores. Durante el día, limpia tu piel con suavidad y aplica un producto específico que también contenga ácido salicílico y niacinamida, que ayudarán a bajar la inflamación y a que se seque y cure rápidamente. Cúbrelo con maquillajes no oclusivos y vaporiza sobre el rostro durante el día cada 2-3 horas una bruma con zinc", nos cuenta.

Si tienes la piel apagada…

En el caso de que amanezcas con la piel cansada y sin brillo, límpiala y masajéala suavemente para activar la microcirculación y con ella mejorar el aporte de oxígeno a la epidermis. Aplica una ampolla de efecto flash rica en Vitamina C que te aportará luminosidad y vitalidad y una crema con ácido hialurónico para saciar su sed y mejorar su transparencia. Si te maquillas, hazlo con bases e iluminadores suaves que contengan partículas para reflejar la luz e irradiar luminosidad.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

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Cuando notas la piel muy grasa…

Si notas que segregas más sebo de lo normal, trata de beber tanta agua como puedas, limpia la piel con un limpiador suave con ácido salicílico e hidrata con cremas ligeras oil-free. Olvida las bases muy cubrientes y recurre mejor a polvos traslúcidos, ya que además de absorber el exceso de grasa, mejorarán la apariencia general de la piel sin saturarla. Durante el día puedes vaporizar una bruma de agua termal y secar los brillos con papeles absorbentes.

Las inesperadas bolsas y ojeras

Las bolsas y ojeras pasajeras suelen ser consecuencia de deshidratación interna, falta de sueño y consumo de mucha sal, por lo que pueden ser más comunes tras una noche de fiesta. Tras limpiar la zona suavemente, masajea durante unos segundos un cubito de hielo en la zona para deshinchar y activar la microcirculación. Aplica contornos de ojos ligeros con Vitaminas C y K, Fosfatidilcolina, cafeína y/o extracto de pepino. Durante el día cuando tengas 5 minutos, aplica sobre los ojos una compresa embebida en té verde frío y repite dos o tres veces a lo largo del día.

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