Consejos para unas piernas más bonitas si no haces deporte

Hay una serie de hábitos que puedes incluir en tu rutina diaria para conseguir frenar la retención de líquidos

En verano, son una de las partes del cuerpo que cobran más protagonismo. Es tiempo de vestidos y faldas ligeros y de trajes de baño. Es ahí cuando queremos mostrar nuestras piernas radiantes y en plena forma. Y no hay duda de que tal vez su mejor aliado es el deporte: solo con andar -caminar sobre la playa es una opción excelente-, montar en bicicleta o nadar les estás haciendo un gran favor. Pero tanto si eres perezosa con el deporte en estos días de calor como si no tienes tiempo de ponerte manos a la obra con el ejercicio, hay más alternativas que pueden ayudarte también a presumir de piernas.

Hay que tener en cuenta que son, además, una de las partes que más sufren los efectos del calor. Gemma Martínez, especialista de Aquilea, comenta que “el calor incrementa la sensación de pesadez en las piernas debido a la dilatación de los vasos sanguíneos y el consiguiente empeoramiento del retorno de la sangre hasta el corazón”. Los síntomas que podemos sentir son cansancio, calambres, hormigueos, sensación de calor, picor... Y entre las causas de esta pesadez enumera “desde los desarreglos hormonales, la retención de líquidos, el sedentarismo, disfunciones tiroideas o un exceso de sodio en nuestra alimentación, entre otros”.

 

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Stop a la retención de líquidos

Así, el primer paso que tenemos que dar es intentar poner freno a la temida retención de líquidos, uno de sus principales problemas. Por eso, aún estás a timpo de poner en marcha un plan para evitarla. Y contra ella, el agua es uno de nuestros mejores aliados. Cuanta más agua se beba, con más facilidad eliminaremos los líquidos acumulados. No hay que esperar a que aparezca la sensación de sed, ya que, en ese momento, el proceso de deshidratación ya ha comenzado. Es recomendable distribuir la ingesta de agua a lo largo del día, preferentemente entre las comidas. Además, que el agua sea baja en sodio (menos de 20mg de sodio por litro de agua). También te ayudará beber infusiones o zumos naturales; y tomar un vaso de agua en ayunas por la mañana, para ayudar a eliminar el agua retenida durante la noche.

 

Cuida lo que comes

La alimentación es otra pieza fundamental de este particular puzle. Es importante eliminar aquellos alimentos que impiden que el cuerpo se depure y elimine toxinas. Hay que limitar el consumo de azúcares, grasas y muy especialmente de la sal, una de las causas principales de la retención de líquidos. Conviene por ello optar por otras alternativas más saludables como especias -pimienta, perejil, albahaca, tomillo…- o el jengibre, que tiene propiedades antiinflamatorias y mejora la circulación.

Y, por contra, hay que intentar incluir en la dieta alimentos depurativos como la cebolla, la sandía, el pepino, el tomate, el melón, los espárragos, las alcachofas, la piña o el apio, que favorecen la eliminación de sustancias tóxicas a través de la orina, por lo que son muy recomendables. También son buenos aliados los frutos rojos como las cerezas, frambuesas o fresas, que también nos ayudarán a mejorar la circulación.

 

Duchas y masajes, buenos aliados

Alimentación al margen, hay otros hábitos que pueden ayudarnos en nuestro objetivo por conseguir unas piernas bonitas, como son las duchas y los masajes diarios en la zona. Así, durante la ducha, puedes aprovechar para alternar chorros de agua templada y agua fría (nunca caliente) en sentido ascendente, desde los pies hasta los muslos, para activar así la circulación. Aprovecha, además, el momento de aplicar loción hidratante o el after sun tras un día de sol para realizar un masaje de movimientos circulares ascendentes, desde los tobillos hasta los muslos. Además de aliviar la pesadez de piernas, conseguirás una piel hidratada, elástica y bonita. Una buena opción es usar un gel de aloe vera, guardado previamente en la nevera para que este frío.

A esto hay que sumar otras recomendaciones útiles, como no usar ropa ajustada o descansar elevando las piernas, aprovechando el momento de estar estirado en la tumbona, el sofá o en la misma cama, para realizar ejercicios con las piernas alzadas.

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