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Si quieres una piel más bonita, añade estas frutas a tus mascarillas caseras

Hidratantes, exfoliantes... Son muchas las propiedades de estos alimentos que puedes aprovechar también en tu rutina de belleza

Las frutas son buenas aliadas de tu belleza. No solo cuando las incluyes en tu dieta -no hay que olvidar las propiedades hidratantes de muchas de ellas-, sino también cuando aprovechas sus bondades en tus mascarillas caseras. Por eso, con la ayuda de nuestra colaboradora Meritxell Martí, nos ponemos manos a la obra con el Do It Yourself para recomendarte algunas que pueden venirle muy bien a tu piel. Partimos de que muchos de los principios activos que usamos en cosmética tienen origen natural. Los conocidos alfa hidroxiácidos, por ejemplo, son ácidos frutales (se obtienen de las frutas cítricas, de la caña de azúcar, de las manzanas...). Es muy efectivo usar mascarillas caseras elaboradas con frutas y verduras, pero, eso sí, la clave es saber utilizarlas y prepararlas adecuadamente. De hecho, no solo podemos recurrir a frutas y verduras, sino que también son útiles cereales, lácteos, especias (como la cúrcuma, el jengibre o la pimienta), hierbas o partes de plantas (como el regaliz o el anís).

“Uno de los puntos importantes a tener en cuenta cuando preparamos una mascarilla es que no todo es válido, algunas veces el resultado son verdaderos mejunjes y las acciones no son como se esperan. Una vez una clienta me consultó por qué no le crecía el pelo ni paraba la caída si estaba usando una mascarilla de yogur y canela, y es que no sirve para ese fin. O la hiperconocida mascarilla de las redes sociales con cúrcuma para blanquear la piel, tampoco es eficaz”, nos cuenta la propietaria de Farmacia Meritxell.

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Sobre las cantidades y los tiempos de exposición

Por eso, es fundamental tener en cuenta una serie de recomendaciones previas muy básicas a la hora de plantearse hacer en casa una mascarilla natural, para que sea efectiva desde el punto de vista cosmético:

- Hay que respetar el tiempo de exposición, pues si son efectivas no son inocuas. Del mismo modo que van a ser beneficiosas, en algún caso un exceso de tiempo puede provocar una posible reacción alérgica. Hay que tener precaución.

- Tenemos que recordar que los productos comerciales hacen test de alergias, de tolerancia. Por lo que si tenemos dudas en algún producto, sería mejor probarlo primero un rato en una zona no visible, como puede ser en la muñeca.

- No conviene hacer muchas cantidades, pues son naturales, y como los alimentos se estropean, éstas también lo van a hacer. Por eso hay que preparar la cantidad justa.

- No hay que creerse todo lo que dicen en internet, sobre todo en las fotos del antes y el después, pues en la red circulan verdaderos bulos.

- Las cantidades no son siempre exactas, no se trata de fórmulas magistrales, sino como en cocina, la experiencia es la que nos ayudará a que sean o no correctas. El resultado puede variar según la madurez de las frutas por ejemplo.

- Hay que tener en cuenta el coste, pues algunas veces compensa más usar un producto comercial que comprar tantos alimentos tropicales que son muy caros.

Piel seca: mascarilla con aguacate

El aguacate tiene un alto contenido en ácidos grasos (palmítico, oleico, linoléico, esteárico). Estos van a ser muy beneficiosos en las pieles secas y, en consecuencia, poco elásticas. Además, es rico en vitaminas A, D y E. Puede ser fantástica base de mascarillas, pero debe estar maduro y conseguir la textura adecuada, como de mantequilla. De esta forma, va a aportar sobre todo nutrientes a la piel.

Ingredientes: 1 aguacate maduro, 1 yema de huevo, 1 cucharada de aceite de oliva o de coco, 1 cucharada de miel (al gusto). Preparación: Poner el aguacate en un mortero y machacarlo hasta que este completamente triturado y fino, añadir el aceite de oliva o de coco, hasta emulsionar y que esté totalmente integrado. Eso hará que esté más fluidificada la textura. Finalmente, añadir una yema de huevo. Hay que mezclar bien hasta que quede una pasta cremosa, y se puede añadir una cucharadita de miel para las pieles muy secas.

Aplicación: Lo más adecuado es aplicarla con la piel limpia, con un pincel y dejarla actuar 15 minutos. Una variación: si la piel tiene tendencia mixta, en lugar de poner la miel, nuestra experta aconseja poner un poco de zumo de limón. Siempre sin dejar de remover al añadirlo para evitar que el huevo cuaje.

 

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Exfoliante para pieles sensibles: mascarilla con papaya

La papaya es una fruta rica en papaína, y al igual que la piña que contiene también bromelaína. Estas enzimas son excelentes exfoliantes para la piel, sobre todo en pieles que no aguantan exfoliantes muy ácidos. En cutis sensibles, ayudará a estimular la renovación celular de la piel. Si la papaya es más madura, el efecto exfoliante es más potente al fermentar. Además, la papaya es muy rica en vitaminas A, C y E.

Ingredientes: Media papaya madura y 30 ml de zumo de limón. Preparación: En un mortero, triturar la papaya hasta que quede muy fina, añadir el zumo de limón hasta incorporarlo. No es necesario que se pongan los 30 ml, ya que dependerá de la consistencia que queramos en la mascarilla.

Aplicación: Con la piel limpia, hay que aplicarla con un pincel y dejarla actuar un máximo de 15 minutos aproximadamente. Tras aclarar la piel con agua fría, es importante aplicarse un sérum o una crema rica con ácido hialurónico.

Piel grasa: mascarilla con plátano y yogur

El plátano, al igual que el aguacate, es ideal como base de muchas mascarillas. En parte por su textura, sobre todo cuando es maduro, que además tiene un alto contenido en probióticos, al comenzar a fermentar. Es muy rico en vitamina A, potasio y zinc, que ayuda a regular la grasa de la piel, a cerrar el poro y a dejarla limpia e hidratada. El yogur, por su parte, es muy rico en probióticos, al ser un lácteo tiene muchas propiedades calmantes y exfoliantes gracias al contenido en ácido láctico. Por sí mismo, el yogur es algo ácido, por lo que será exfoliante, pero añadiéndole otros ingredientes como la avena o el aloe vera destacan sus propiedades calmantes. Añadir yogur a las mascarillas ayudará a que esta sea más fresca.

Ingredientes: Medio plátano maduro, un cuarto de yogur, 2 cucharadas de zumo de limón o de infusión de romero si se tiene algún granito, 1 cucharadita de miel si se desea más espesa. Preparación: poner en un bol y chafar el plátano, añadir el yogur e ir mezclándolo hasta homogeneizar la mascarilla. Finalmente, poner las dos cucharadas de zumo de limón o de infusión de romero. Si queda demasiado líquido, se puede espesar con una cucharadita de miel, pero se debe tener en cuenta que no ha de ser refinada, sino pura, que es mucho más espesa. Hay que procurar que la mezcla esté muy homogénea.

Aplicación: Después de limpiar la piel, hay que poner la mascarilla con un pincel, dejarla actuar de 15 a 20 minutos según el grosor de la piel o su resistencia. Una posible variación en lugar de usar yogur, si el plátano es muy maduro, es utilizar leche en polvo.

Descongestionar los ojos: mascarilla con pepino

Un clásico de belleza son las rodajas de pepino en los ojos, sobre todo para descongestionarlos cuando tras una noche de fiesta o cuando tenemos inflamación. El pepino, que realmente es un fruto, es muy rico en vitamina C, betacarotenos, y es muy antioxidante. Es antiinflamatorio y ayuda en a la retención de líquidos gracias a los componentes como los flavonoides o la vitamina B1. Ayuda a reducir las rojeces por contener vitamina K entre otros componentes. Podemos preparar directamente unas rodajas de pepino y aplicarlo directamente en los ojos, pero también existe la opción de hacer una mascarilla.

Ingredientes: Medio pepino, medio yogur griego no ácido y un paquete de compresas estériles. Preparación: Triturar muy fino el pepino, si es necesario hacerlo con una batidora eléctrica. Añadir al yogur y emulsionar hasta hacer una pasta fina y bastante líquida.

Aplicación: No podemos poner esta mascarilla directamente en los ojos, porque podría irritarlos . Lo más adecuado es empapar dos gasas, primero poner una limpia encima del ojo cerrado y posteriormente las gasas impregnadas encima de éstas durante un tiempo de 5 a 7 minutos aproximadamente. Hay que retirar con cuidado para que no entre en los ojos. Podemos usar una infusión de agua de camomila para esto.

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