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6 ideas que te ayudarán a adelgazar sin cambiar tu dieta

Desde el color de las paredes al tamaño de los platos... todo puede influir a la hora de intentar perder esos kilos de más

No sólo tu lista de la compra influye en tu alimentación. Tal vez no te has parado a pensarlo, pero una casa ordenada también puede tener efecto en tu dieta; y hasta el color de tu vajilla... Al menos según concluyen algunos estudios que relacionan la organización de tu casa con la forma en la que comes. Y la forma en la que comes tiene que ver, obvio, con una posible ganancia de peso.

Uno de los expertos que así lo afirma es Brian Wansink, director del Cornell Food and Brand Lab de la Universidad de Cornell y autor del libro Slim by Design: Mindless Eating Solutions, quien llega a la conclusión de que la distribución de algunos elementos de tu hogar puede ayudarte a mantenerte en buena forma o a hacer que ganes peso. Te contamos más detalles.

 

No inviertas en sillas demasiado cómodas para tu cocina

Es uno de los lugares de la casa donde podemos pasar bastante tiempo. Hay muchas personas que incluso comen en la cocina. Por eso, no interesa que las sillas sean demasiado cómodas -siempre que, eso sí, sean confortables para comer-, porque estaremos más cerca de las tentaciones en forma de comida durante un mayor periodo de tiempo. Wansink explica que cuando las personas se sientan en sillas sin almohadillas, pasan un promedio de 18 minutos menos en la cocina que los que se sientan sobre cojines esponjosos.

 

 

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Come en una mesa de comedor

Marta Vallejo, especialista en Nutrición y Dietética de Clínica Opción Médica, nos cuenta que “es usual que la gente coma o cene en butacas, sofás o mesitas de comedor. El simple hecho de tener nuestro estómago doblado dificultará la digestión, por lo que es mejor tener una buena posición al comer”.

 

 

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Pon orden en tus cosas

El orden es bueno para todo. También para intentar controlar tu peso. “Tener un orden en el hogar transmite paz, tranquilidad y esto hace que estemos más tranquilos y con menor estrés. El estrés está asociado a ganancia de peso corporal. Será importante tanto el orden general de la casa como el de la despensa, que nos puede ayudar a comer mejor. Muchas veces, improvisamos comidas y cenas: abrimos la nevera o la despensa y cocinamos. El caos puede llevarnos a hacer peores elecciones alimentarias”, nos cuenta Marta Vallejo.

Un estudio realizado por la Universidad de Minnesota estudió a dos grupos: uno se encontraba en una habitación desordenada y otro en una ordenada. A los miembros de ambos grupos se les ofreció un snack. El resultado fue que el 67 % de los participantes de la habitación ordenada eligió una manzana, mientras que el 80 % de la otra habitación eligió... chocolate. Además, ten en cuenta que si un alimento está fuera de tu vista, evitarás la tentación. Así que procura tener los picoteos lejos... ¡por si los antojos!

Compra platos pequeños...

Sí, el tamaño de la vajilla influye. A platos grandes, más ración. Así que no es mala idea invertir (o al menos optar) por platos algo más pequeños o bien comer en platos de postre. Brian Wansink recomienda deshacerse de cualquier plato que sea mayor de 30 cm. Incluso si pones la misma cantidad de comida en un plato de 22 cm como lo harías en un plato de 30, el plato de 22 se verá más lleno, dejando que te sientas más satisfecho con tu comida.

 

… Y si son azules, ¡mejor!

Sí, el color de la vajilla ¡también! influye. Edwin Babbitt, en su libro Los principios de la luz y el color explica cómo “el azul enfría las emociones, es eléctrico, astringente. Es uno de los mayores antisépticos del mundo". Por eso, los expertos en cromoterapia recomiendan que usemos menaje de mesa azul, tanto manteles como vajilla. Además, el azul, según distintos estudios, se convierte en un auténtico supresor natural del apetito, mientras que los colores cálidos como el rojo o el amarillo provocan el efecto contrario y dan más apetito. Eso es extrapolable también al color de tus paredes, tenlo en cuenta. Y procura no usar platos del mismo color que la comida: servir una salsa de tomate en un plato rojo, con el que no contrasta, puede hacer que comas más de la cuenta.

 

 

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Evita comer viendo la televisión ¡o mirando el móvil!

Tienes televisión en la cocina y en el comedor. Pues intenta apagar el mando cuando llega la hora de comer, pues ver la televisión mientras se come influye, ¡y mucho! Recientemente en el programa de televisión ¿Qué comen nuestros hijos?, presentado por el cocinero Alberto Chicote, podíamos ver un experimento con unos niños que comían frente a la tele o sin ella unas porciones de pizza, que aumentaban significativamente en el primer caso.

Y es que la televisión puede contribuir a que comas sin sentido, tal y como corroboran otros estudios, como una publicación realizada en el año 2013 en la American Journal of Clinical Nutrition, que concluía que estar pendiente estímulos externos durante la hora de la comida, ya sea viendo la televisión, trabajando en tu ordenador o consultando el móvil, aumenta la ingesta de alimentos. “Hay que procurar comer sin la televisión o sin dispositivos móviles, pues nos distrae y no nos deja observar y ser conscientes de lo que tenemos en el plato. Además, se suele ingerir más cantidad de comida ya que no estamos escuchando nuestra sensación de apetito y/o saciedad”, nos cuenta Marta Vallejo, especialista en Nutrición y Dietética de Clínica Opción Médica.

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