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¿Por qué Irina Shayk no se siente una supermodelo?

Aunque su belleza le haya convertido en una estrella de las pasarelas, la rusa explica por qué no se identifica con la imagen que se percibe de ella

Si bien es cierto que Irina Shayk está considerada como una de las mujeres más bellas y deseadas del mundo, sorprendentemente ella no está de acuerdo con la percepción que el mundo tiene de sí misma. En concreto con el calificativo de ‘supermodelo’, un término con el que se denominan a las que consiguen fama mundial dentro de esta competitiva profesión. De hecho, Irina ha declarado recientemente a People que ese título “no significa nada, solo soy un ser humano”, una humilde actitud que la rusa suele adoptar cada vez que le recuerdan lo privilegiado que es su físico. Ahora, lo que todos se están preguntando es: ¿por qué esta mujer de medidas y rasgos que rozan la perfección no se ve como una supermodelo?

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“No me levanto con un aspecto de peluquería y maquillaje y zapatos de tacón. Me encanta llevar la ropa más cómoda del mundo, literalmente, y a veces cuando me ve mi agente me dice ‘Irina, esto no está bien’. Y yo pienso, ‘Ésta soy yo’”, explica la modelo quien además asegura que no se ve de la misma forma en la que lo hace el resto del mundo: “No me despierto y digo, ‘Oh Dios mío soy tan perfecta’. Me despierto y digo, ‘Quizás es hora de ir al gimnasio, tengo celulitis. Soy muy crítica conmigo misma. Creo que el día en el que te confías es el final. Soy capricornio así que me encanta retarme para ser mejor”.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

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Aunque su nivel de auto-crítica sea alto, la top confiesa que cada vez se encuentra mucho más segura de sí misma y le gusta aprovechar cada momento sin sentirse culpable después: “Me encanta la comida y estoy Italia así que voy a abandonarme en el risotto y eso. Mi madre siempre dice, ‘Si comes mal, no pienses que estás ganando peso. Come y disfruta’”. Eso sí, después de un buen banquete no se salta el entrenamiento ni un buen baño de vapor. En resumen, Shayk cada vez quiere alejarse más del estereotipo de mujer perfecta, que todas sepan que es igual que cualquier mujer - días malos incluidos - y que también  tiene que compensar de alguna forma su pasión por la comida: “Por supuesto, hay que comer ligero. Pero yo, desafortunadamente, no sigo esa regla”.

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