La 'magia' del aloe vera: guía para sacar partido al ingrediente del verano

Sus propiedades calmantes lo convierten en un gran aliado en los meses de sol, pero tiene otras muchas utilidades

Estamos ante uno de esos ingredientes 'mágicos', un excelente aliado en estos meses de verano para tu piel. El aloe vera se ha convertido, por méritos propios, en un ingrediente muy utilizado en cosmética desde la antigüedad. Tanto, que los egipcios lo llamaban ‘la planta de la inmortalidad’ y los científicos griegos lo consideraban la panacea universal, tal y como explica la experta en dermocosmética Paola Gugliotta. Y, además, no estamos ante un ingrediente lejano y exótico. De hecho, tal vez no sabías que Canarias es la primera región de Europa en su cultivo. En concreto, Lanzarote es el primer productor de esta planta, un súper ingrediente que tiene sobre todo una importante acción antiinflamatoria, anti-irritativa y antioxidante de la piel, tal y como nos explica nuestra experta Meritxell Martí, quien nos ha resumido algunas de las propiedades -unas más conocidas que otras- de este producto.

Lo primero que nos explica es que del aloe vera se usa toda la planta, pero principalmente el gel -que se encuentra dentro de la hoja-, y el latex, el zumo propio de la planta. Cuenta con la ventaja de que como es de muy fácil acceso (¿quién no ha visto alguna vez una planta de aloe?), los consejos para preparar remedios caseros son muy sencillos. Para extraer el gel de aloe vera, se quitan las espinas de las hojas, que se ponen en agua durante 24 horas (hay que cambiarla dos o tres veces). Así, las hojas expulsan la aloína, un componente que puede ser tóxico (es altamente purgante) en el caso de uso oral, aunque si el uso es tópico realmente no es necesario extraerla. En este caso, es tan sencillo como coger la hoja de la planta de aloe, cortar en dos partes y eliminar la primera capa de piel de la hoja, de modo que ya se observa la gelatina de la planta. Se extrae el gel de forma sencilla con una cucharita y se pone en un bol. Si dejamos la hoja boca abajo, irá cayendo el zumo de aloe. Pero, ¿para qué podemos utilizarlo? 

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Aliviar quemaduras e irritaciones de la piel

Empezamos por el que es, tal vez, su uso más conocido. Podemos usar directamente el gel de aloe vera en la piel, pero si esta es muy sensible o especialmente seca, nuestra experta aconseja mezclar el aloe vera con aceite de coco o aceite de rosa mosqueta -este último, sobre todo cuando se trata de quemaduras de la piel-. También es muy útil después de la depilación, para disminuir la irritación. En este caso se aplica directamente en la piel. Cuando son quemaduras solares, conviene ponerlo muy frío y para ello, podemos guardar el gel en la nevera y aplicarlo después. La sensación es difícil de aguantar al principio, pero lo cierto es que baja la inflamación mucho más rápido.

Aliado frente al acné

En los casos de acné irritado e inflamado, se puede aplicar el gel de aloe directamente, pero si lo mezclamos con zumo de limón, será además astringente y antiséptico. El gel queda mucho mas líquido y por ello lo podemos usar como si se tratara de un tónico impregnando un algodón y usándolo después de la limpieza de la piel.

Contra  las bolsas de los ojos

El aloe vera es muy descongestionante, por lo que es muy efectivo en el caso de tener bolsas en los ojos. Hay que aplicarlo a modo de mascarilla poniendo el gel de aloe vera frío durante veinte minutos en la zona. Posteriormente, hay que retirar el exceso de producto y aplicar finalmente la crema de contorno de ojos. Para este problema, existe también una receta casera, tal y como nos cuenta Meritxell Martí: hay que preparar una mascarilla con clara de huevo batido y gel de aloe vera, que queda bastante líquida. La podemos usar para la zona de contorno de ojos para tensar la piel y disminuir el efecto de bolsas y patas de gallo. Hay que aplicarla durante 15 minutos y posteriormente eliminarla con agua templada para finalizar aplicando la crema de contorno de ojos.

Como gel frío para piernas cansadas

Al gel de aloe hay que añadirle mentol. Para ello, el mentol cristal se machaca en el mortero y se disuelve con unas gotas de alcohol. El mentol hay que solubilizarlo con un poco de alcohol y despues se añade al gel de aloe vera , en una cantidad de media cucharadita de mentol solubilizado por 200 ml de gel de aloe. Hay que mezclarlo bien y, así, el gel de aloe se tornará mucho más blanquecino y líquido. Hay que conservarlo en la nevera y aplicarlo cuando tengamos las piernas hinchadas o pesadas. Si le añadimos un poco de agua, lo podemos aplicar en las piernas con una botella con spray, cuando las notemos más cansadas.

¿Y su uso oral?

También pordemos aprovechar las propiedades del aloe ingerido. En su uso oral, es detox y laxante, además de protector del sistema digestivo. Eso sí, Meritxell Martí explica que, como decíamos, contiene aloína y esta es altamente irritativa. Por eso, para su uso oral, es preferible comprar el zumo ya en su formato de venta comercial. Se puede tomar directamente el zumo o añadirlo en batidos o jugos como limpiador o depurador del colón y para eliminar toxinas. Tiene capacidad laxante y alcalinizante del organismo.

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