Incluso en el sector del fitness hay modas y, después de una etapa en la que han triunfado los entrenamientos de alto rendimiento como el Hiit, vuelve un entrenamiento más tranquilo, inspirado en el wellness. Demos la bienvenida al soft fitness.

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Era fácil imaginar que toda esta fiebre por los entrenamientos de alta intensidad y de ultra resistencia acabaría provocando lesiones en una parte importante de sus practicantes. Y precisamente a raíz de estas cuantiosas lesiones ha nacido un movimiento a favor del deporte de bajo impacto, el soft fitness, cuyos principios se basan en el cuidado corporal en lo que a salud se refiere.

Los médicos están cada vez más de acuerdo en que el deporte de alto rendimiento no es más sano que el deporte hecho con moderación, y es que no hace falta rebuscar entre los numerosos estudios que respaldan esta afirmación; basta con usar el sentido común.

Las clínicas de antiaging, expertas en el cuidado para la longevidad, coinciden en la necesidad de practicar ejercicio de manera moderada, esto es esencial para mantenerse joven y ágil; mientras que el ejercicio de alta intensidad puede someter a las distintas partes del organismo a un estrés de desgaste contraproducente para la calidad de vida a largo plazo.

El soft fitness se basa en los siguientes pilares

1. No agresión a las articulaciones. No cargar grandes pesos, no forzar la columna vertebral evitando cargar la espalda con cualquier tipo de peso. Esto implicaría eliminar movimientos como sentadillas con peso, press de hombros, curl de bíceps, y todo ejercicio en el que se agarre una carga y se levante. También se desaconseja la práctica de competiciones de larga duración, fondo y ultrafondo, que suponen un estrés para las articulaciones que acaban pasando factura y generando problemas en rodillas, caderas y tobillos.

2. No agresiones a los músculos. Los músculos están para proporcionar movimiento al cuerpo, no para someterlos a un estrés forzoso para que crezcan. El entrenamiento intenso de musculación genera unas microrroturas musculares que provocan desajustes hormonales puntuales, que a la larga acaban envejeciendo el organismo.

3. No agresiones al sistema cardiovascular. Un sistema cardiovascular sano es aquel que es capaz de aguantar un esfuerzo físico relativamente corto. Los esfuerzos cardiovasculares prolongados en exceso, como los de las competiciones de larga duración provocan bajadas de defensas puntuales muy intensas.

4. Y a partir de ahí buscar las actividades físicas más beneficiosas y divertidas para ti. Aquí tienes algunas sugerencias:

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