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Uno de los motivos más frecuentes por los que la gente abandona el entrenamiento es porque, al pasar un tiempo de abstinencia deportiva causada por exceso de trabajo, viajes o enfermedad, creen que lo han perdido todo y se desmoralizan. Pero nada más lejos de la realidad, muchas veces estos días de inactividad ayudan al organismo. Vamos a analizar qué es lo que pasa cuando dejas de entrenar en función de la duración del periodo inactivo:

  • Si tu parón es de 3-4 días. No pasa absolutamente nada, podrías tener incluso un parón de estos cada 15 días y no sería contraproducente, ya que el cuerpo necesita descansar. Si lo piensas, esto equivaldría a un fin de semana largo, más o menos todos pasamos por uno así cada 15 días.
  • Si tu parón es de una semana: Los planes de entrenamiento de los mejores entrenadores tienen siempre una semana en blanco cada 3 meses. Es necesaria para reponer toda clase de tejidos, para dejar descansar tu musculatura, tu sistema cardiovascular y tu sistema hormonal. Debería ser obligatorio, para la gente que realmente entrena, tomarse una semana en blanco cada 12 semanas. Tómatela como tu semana de descanso y continúa donde lo habías dejado.
  • Si tu parón es de dos semanas: A partir de la segunda semana se empiezan a percibir pérdidas, no muy notables, pero sí se aprecia un descenso del tono muscular, es decir, de la firmeza. También, a partir de la segunda semana, se empieza a perder un poco de eficacia cardiovascular. Sin embargo, lo perdido en esta segunda semana se recupera en 3 días de entrenamiento. Así que si has estado 15 días con el cuentakilómetros a cero, debes saber que con tres días de entrenamiento te habrás puesto a los niveles de antes del parón.
  • Si tu parón es de un mes. ¡Peligro! A partir de la segunda semana has ido perdiendo tono y has ido perdiendo cualidades en general. Poco a poco, tu metabolismo se ha ralentizado y cada semana que ha pasado has cogido algo de grasa. El parón ya se aprecia en tu fisionomía. Este caso suele ocurrir cuando te vas de vacaciones, pero en este caso, tu cuerpo y tu cabeza ya te piden a gritos volver a la normalidad para poner a mover tu cuerpo.
  • Si tu parón es superior a un mes. Llevas desde la segunda semana perdiendo tono muscular y desde la tercera o cuarta perdiendo masa. El tono se recupera fácil, pero la masa hay que trabajarla más. Al tener menos masa muscular, tu metabolismo no va a recuperar su ritmo previo al parón, hasta que alcances el mismo nivel de musculatura. Por eso es fácil caer en el círculo vicioso de la pereza y la pesadez, porque al sentirte más pesada te da más pereza moverte y por tanto peor. Cuesta volver a reengancharse. Por eso debes intentar que tus parones duren como mucho un mes.

Sin embargo, y a pesar de estas pérdidas progresivas, está demostrado que una persona activa siempre se va a recuperar antes después de un parón, y que no hay ningún entrenamiento que caiga en saco roto. Por eso se dice que los músculos tienen memoria, porque no tardarán en volver a su estado habitual.

Sea cual sea tu caso, desde ¡Hola! en Forma te animamos a que aprietes fuerte las ganas y te armes de fuerza por mucho tiempo que lleves sin entrenar, solo así convertirás el círculo vicioso en una espiral de positivismo.

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